“Graduados”

Introducción

El término “graduados” se aplicó originalmente a los sujetos no ancianos que ingresaban en los hospitales psiquiátricos esperando a “graduarse” al alcanzar la edad en la que se consideraban ancianos. Se introdujo el término para los sujetos (que en el Reino Unido, aproximadamente correspondía al 20% de la población de los hospitales psiquiátricos) que se definieron de acuerdo con las directrices de planificación de 1972 para los pacientes ancianos con enfermedades mentales (DHSS, 1972) de la siguiente manera: “Pacientes hospitalizados debido a su enfermedad mental antes de que se dispusiera de los modernos métodos de tratamiento y que envejecieron en la institución”. Las directrices brindaron un breve resumen de lo que se pensaba quee necesitaban los pacientes: “Disminución del número. No era necesario un nuevo lugar de residencia, pero sí mejorar las condiciones”.
En aquella época, muchos psiquiatras y planificadores de la salud estuvieron de acurdo con la predicción de que “la mayoría de los pacientes debería vivir fuera del hospital”, una previsión que parecía realista y humana. Sin embargo, en la actualidad de mayoría de los hospitales psiquiátricos de Inglaterra han cerrado, o van a cerrar de acuerdo con la política del gobierno, y aquellos “graduados” que hayan sobrevivido lo suficiente han sido o serán reubicados en otros sitios, tal vez sean incluidos en los planes de previsión dirigidos principalmente a los pacientes con enfermedad de Alzheimer, trasladados a otros ámbitos comunitarios o transferidos a otros hospitales.
Todavía no existe un término para designar a los sujetos con enfermedad mental de evolución prolongada que llegan a la edad avanzada y que no permanecen hospitalizados durante largo tiempo pero sí requerirán atención continuada en la comunidad. En la actualidad, el término “graduados” incluye también a estos pacientes.
Los planes de cierre de los hospitales psiquiátricos han puesto en evidencia a este grupo, escasamente considerado, de pacientes. La Audit Commission (2000) No se olviden de mí revisa los servicios de que se dispone para los ancianos con trastornos mentales, e incluye una breve mención, bastante inapropiada: “Un pequeño número de personas que desarrolla durante la juventud una enfermedad mental grave y prolongada, de tipo esquizofrénico, están envejeciendo…Muchos de ellos son físicamente frágiles y necesitarán una ayuda considerable”. Otros, que reconocen enfáticamente el significado que se da a la concurrencia del cierre de los hospitales y el envejecimiento de esta población, reclaman que se reconozcan las necesidades de este grupo de pacientes de por sí descuidado. En EEUUel abandono de las instituciones avanzó temprana y rápidamente, impulsado por reformas fiscales y sociales unido temporalmente a una “coalición de ideologías”: el Committee on Aging del grupo para el avance de la psiquiatría ha reconocido recientemente una “crisis” respecto a la comprensión de la naturaleza y el tratamiento de la esquizofrenia en ancianos, y un vacío importante en elos servicios. Las consideraciones de los costees pueden estimular un mayor reconocimiento político. En un estudioo se demostró que los costes fueron los mismos para los pacientes con esquizofrenia ancianos que para los pacientes más jóvenes, y unos y otros fueron más altos que para los pacientes en edades intermedias.
Durante la última década se ha producido un importante aumento de las investigaciones sobre la naturaleza de las discapacidades que presentan los pacientes “graduados”: ya no se afirma que se trata, simplemente, de personas “institucionalizadas” que perdieron el tren al no tener la posibilidad de recibir tratamientos modernos. Actualmente, los graduados son reconocidos por algo mucho más embarazoso que el recuerdo de las salas poco visitadas de los viejos hospitales psiquiátricos, y el fracaso y las limitaciones de los tratamientos. Deben ser libres, compartiendo con los otros pacientes el tratamiento fuera del hospital; ahí radica la importancia de la psiquiatría en el tratamiento continuo. Este asunto va mucho más allá de la apremiante cuestión de si estoos pacientes deben ser atendidos por los psiquiatras de adultos o por los psiquiatras especializados en geriatría, o si continúan estando en riesgo de ser relativamente ignorados por unos y otros. Dejando a un lado las prioridades clínicas inmediatas de hallar formas mejores de satisfacer las necesidades de los pacientes “graduados” y de las personas rsponsables de ellos, existe la posibilidad de investigar la naturaleza de las enfermedades psiquiátricas y también de abordar su sufrimiento, y el fin de sus vidas arrojará descubrimientos fundamentales sobre la patogenia y la validez diagnóstica, o dicho de otro modo, la clasificación diagnóstica.

Problemas de caracterización: perspectiva histórica

Diagnóstico psiquiátrico

Discapacidades de los pacientes “graduados”

Mortalidad

Enfoque de la atención

¿Psiquiatría general de adultos o Psiquiatría para los ancianos?

Referencias

Campbell P, Ananth H. “Graduados”. En: Jacoby R y Oppenheimer C coordinadores. Psiquiatría en el anciano. 1ª ed. Barcelona: Masson; 2005. p. 683-715.

2009

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