Adaptación y conceptos de un envejecimiento con éxito

El término de adaptación en la vejez es una idea difícil, puesto que las definiciones se toman subjetivamente de acuerdo con los valores y con la filosofía de los diversos autores, y en muchos de los llamados estudios de investigación existe una circularidad en la cual las variables usadas para definir adaptación y las empleadas para evaluarla están tan próximas unas de otras que las correlaciones “propuestas” por estas teorías son extremadamente falsas. Como ejemplo de lo anterior, un estudio concluyó que la personalidades integradas y las que poseen una gran calidad del ego tienen medidas altas en la adaptación de la vida. Las tipologías derivadas de las muestras de los estudios merecen citarse:
1. Placer frente a apatía.
2. Resolución y fortaleza.
3. Arranques de cólera entre lo deseado y las metas logradas.
4. Autoconcepción positiva.
5. Tono del humor.

En general, los argumentos sobre los estudios empíricos de personalidad y adaptación al envejecimiento han encontrado el conflicto en los modelos de adaptación entre “actividad” y “separación”. Las teorías de actividad del envejecimiento manifiestan el mayor sentido común y, superficialmente, la perspectiva más válida. Ésta afirma que el anciano adaptado con éxito está completamente comprometido con la vida, presenta muchos intereses, posee un buen número de contactos sociales y se involucra con ellos, y generalmnte se comporta como una persona joven “un poco más arrugada”.
La escala de evaluación de satisfacción de la vida juzga la adaptación en amplios criterios internos centrándose en la manera en que el anciano se siente con sí mismo y su vida. Dicha escala ha demostrado su utilidad y continúa siendo una de las mejores mediciones de su tipo. Y el concepto actividad de adapatación en la vejez parece relacionarse mejor con las medidas de satisfacción de vida.
La teoría de la separación se basa en la percepción de cambio social y el rol familiar que acarrea el envejecimiento, y sugiere que la liberación del compromiso, la disolución de los vínculos, y una mayor concentración en su propio mundo es una respuesta adaptativa. Produce una gran satisfacción, un cierto grado de liberación personal, y una mayor libertad para satisfacerse a sí mismo. Para la mayoría de los ancianos, la perspectiva de la actividad de adaptación en el envejecimiento parece ser lo más apropiado, pero para una minoría de ancianos la liberación como estilo de adaptación parece ser válida. Quizá los recursos disponibles para los ancianos marcan algunas diferencias. También la salud, la seguridad económica, la educación durante la vida y las experiencias culturales, así como las expectativas de los otros grupos de edad son tan importantes para determinar la adaptación en la vejez como los factores de personalidad determinados de forma interna.
Los conceptos dinámicos de adaptación son más difíciles de ajustar en un contexto empírico experimental, pero al menos la perspectva de desarrollo de Erikson es útil para comprender las dificultades particulares que tiene un anciano para afrontar el proceso de envejecimiento. Al establecer los conceptos de adaptación en la vejez enn el contexto de vida útil, se destaca la necesidad de no juzgar a los ancianos por los mismos criterios que son relevantes en etapas más tempranas de la vida. Erikson delineó las tareas psicosociales de la vida adulta teniendo en cuenta los siguientes criterios: “intimidad” frente a “aislamiento” en la vida adulta joven; “fecundidad” frente a “inactividad” en la mitad de la vida, y “entereza” frente a “desesperanza” en la vejez.
Un estudio de adaptación estudió la actividad y el humor. Examinó los factores sociales, históricos y personales de estrés. Más de la mitad de los sujetos presentaron un nivel de actividad estable o en aumento y esta estabilidad se correlacionó claramente con una “experiencia subjetiva intensa y contactos positivos con amigos”.
Las diferencias generacionales tambien interactuaaron con las diferencias de clase social, de sexo, y de situación marital. El humor fue “aparentemente menos influido por la familia de origen y el desarrollo en la infancia que por experiencias específicas en la adolescencia tardía o en la etapa adulta”.
Otros autores obtuvieron cuatro grupos descriptivos: “normal”, “introvertido”, “perturbado” y “maduro”.
En el grupo “normal” (54% de la muestra), los sujetos fueron descritos como más intensos e inteligentes que los grupos de pacientes más jóvenes. Preferentemente fueron circunspectos y en cierto modo rígidos, pero también fueron perspicaces, analíticos y calculadores.
En el grupo “introvertido”, que constituyó el 19,5% de la muestra, había sujetos sobrios, taciturnos y serevados. “La autolimitación y la seriedad del pensamiento tipifican el grupo, conjuntamente con sensibilidad hacia los demás y cierta tensión en sí mismos”.
El grupo “perturbado”, que constituyó el 11% de la muestra, estaba formado por sujetos con inestabilidad emocional y descontrol. También caracterizó a este grupo “estar en una situacion de agitación interna”. Fueron los que presentaron mayor probabilidad de estar psiquiátricamente enfermos.
El grupo “maduro”, que constituyó el 16% de la muestra, estaba formado por individuos muy autosuficientes e ingeniosos. Astutos, mundanos y poco sentimentales. Mostraron un grado de actividad y satisfacción de la vida más alto que los sujetos de losgrupos introvertido y perturbado.

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