Amebiasis

Parasitismo causado por Entamoeba histolytica. Sus manifestaciones pueden variar en función de la localización, que puede ser intestinal y extraintestinal. La amebiasis intestinal puede presentar dos formas, definidas por el comportamiento de las amebas, apatógeno o patógeno. En el primer caso, el parásito se multiplica en la luz del intestino, sin lesionar la mucosa, y es eliminado (quistes) con las heces; es el caso de los «portadores asintomáticos». En el caso del comportamiento patógeno, el parásito se multiplica no sólo en la luz intestinal, sino que erosiona la mucosa mediante la secrección de enzimas proteolíticas produciendo úlceras y necrosis del tejido circundante. En esta situación, el examen detallado de las heces revela la presencia de moco y sangre (disentería amebiana). La amebiasis intestinal incluye también un cuadro sintomático, denominado «colitis amebiana» que cursa con lesiones intestinales, pero no presenta sangre o moco en las heces. La amebiasis extraintestinal puede observarse en portadores asintomáticos, o bien en pacientes que han sufrido una disentería amebiana (más común en este último caso) y afecta a diferentes órganos, como el hígado, el pulmón, la piel, etc., siendo el primero el más frecuentemente afectado (absceso amebiano hepático).

Diagnóstico microbiológico

EXAMEN DIRECTO
La identificación de los trofozitos y quites de Entamoeba histolytica en las heces o de los trofozoitos en lo tejidos es suficiente para confirmar el diagnóstico. Las heces disentéricas deben ser enviadas lo más rápidamente posible al laboratorio (manteniendo la viabilidad de los trofozoitos), donde la observación microscópica revelará la presencia de moco y sangre. En la observación microscópica, además de los trofozoitos que pueden emitir seudópodos, y contener hematíes fagocitados, es muy frecuente la presencia de leucocitos, ademas de los hematíes. En caso de sospecha de amebiasis intestinal sin diarrea, es importante remitir al laboratorio al menos tres muestras de heces seriadas recogidas en días no consecutivos. Éstas se procesarán según el protocolo de «Estudio parasitológico de heces», que incluye una observación macroscópica y microscópica de las heces, así como una observación microscópica de un concentrado de éstas. Las observaciones microscópicas pueden revelar la presencia de quistes, que deben diferenciarse de los de otras especies de amebas intestinales comensales, como Entamoeba coli o Endolimax nana. El diagnóstico parasitológico de la amebiasis extraintestinal es, en general, más complicado y suele limitarse a la detección de trofozoitos en material de abscesos, frecuentemente el hepático, que se lleva a cabo por examen microscópico (freco) del material obtenido del borde interno del absceso, nunca del centro. Eventualmente puede examinarse material de biopsia de la pared del absceso.
DETECCIÓN DE ANTÍGENO
Hoy día es posible la determinación de antígenos fecales.
DIAGNÓSTICO SEROINMUNOLÓGICO
La determinación de anticuerpos específicos mediante diferentes técnicas, desde aglutinación de látex hasta hemaglutinación indirecta o ELISA, contribuye de modo muy importante al diagnóstico de la amebiasis extraintestinal. Prácticamente la totalidad de los pacientes con amebiasis hepática y la mayoría (80%) de los que presentan enfermedad intestinal con síntomas resultan positivos en estas pruebas.
BIOLOGÍA MOLECULAR
En la actualidad es posible la detección y diferenciación de cepas patógenas de Entamoeba histolytica frente a cepas no patógenas como Entamoeba dispar, mediante sondas de ADN y reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

Alteraciones analíticas de interés

Leucocitosis de grado variable que se acentúa notablemente si aparece absceso hepático. Eosinofilia inconstante. VSG por lo general, ligeramente acelerada. Las cifras muy altas deben hacer sospechar la existencia de un absceso hepático amebiano.

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