Aspectos clínicos de la insuficiencia cardíaca; edema pulmonar e insuficiencia cardíaca de alto gasto

Definición

La insuficiencia cardíaca es complicación de prácticamente todas las cardiopatías. Puede ser consecuencia de cualquier trastorno cardíaco estructural o funcional capaz de alterar la capacidad del ventrículo para llenarse de sangre o expulsarla. Las manifestaciones cardinales de la insuficiencia cardíaca son la disnea y el cansancio, que pueden limitar la tolerancia al ejercicio, así como la retención de líquidos, que puede dar lugar a congestión pulmonar y edema periférico. Estas anomalías pueden alterar la capacidad funcional y la calidad de vida de los pacientes, pero no siempre dominan el cuadro clínico al mismo tiempo; varían enormemente y dependen de varios factores, entre ellos edad del paciente, intensidad y rapidez con que se altera el rendimiento cardíaco y ventrículo afectado inicialmente por el proceso patológico. Dado que no todos los pacientes presentan sobrecarga de volumen, se prefiere el término “insuficiencia cardíaca”, en lugar del más antiguo “insuficiencia cardíaca congestiva”.
La insuficiencia miocárdica, un término usado para denotar una función sistólica o diastólica anormal, puede ser asintomática o progresar a insuficiencia cardíaca. Insuficiencia circulatoria no es sinónimo de insuficiencia cardíaca, dado que diversos procesos no cardíacos (p. ej., shock hemorrágico) pueden dar lugar a colapso circulatorio aunque la función del corazón esté conservada. Miocardiopatía y disfunción ventricular izquierda son términos más generales que describen anomalías de la estructura o función del corazón, capaces de originar insuficiencia cardíaca.
La definición de insuficiencia cardíaca suele incluir un amplio espectro de gravedad de la alteración de la función cardíaca, desde la forma más leve, que sólo se manifiesta clínicamente durante el esfuerzo, hasta la más avanzada, en la que la función de bomba del corazón es incapaz de conservar la vida sin soporte externo. Los criterios útiles para el diagnóstico de insuficiencia cardíaca, resaltan que la insuficiencia cardíaca es, en último término, un diagnóstico clínico.
Para resaltar la evolución y la progresión de la insuficiencia cardíaca, se propone por la ACC/AHA un sistema de clasificación en estadios, que reconoce factores de riesgo establecidos y requisitos estructurales previos para el desarrollo de insuficiencia cardíaca, que las intervenciones iniciadas antes del comienzo de la disfunción ventricular izquierda o los síntomas pueden reducir la morbilidad y la mortalidad, que los pacientes progresan en general desde una fase de la enfermedad a la siguiente, a menos que la progresión sea frenada por el tratamiento, y que todos los pacientes se benefician de la modificación de los factores de riesgo, tales como control de la presión arterial y las cifras de lípidos, entrenamiento con ejercicio y abstinencia de tabaco y alcohol.

Prevalencia e incidencia

La insuficiencia cardíaca es un proceso relativamente frecuente. Se estima que 4,9 millones de personas reciben tratamiento para insuficiencia cardíaca en Estados Unidos, con 550.000 casos nuevos diagnosticados cada año. La prevalencia de insuficiencia cardíaca aumenta de forma llamativa con la edad: se produce en el 1% al 2% de las personas entre 45 y 54 años y hasta en el 10% de aquellas con más de 75 años. Entre los sujetos sin insuficiencia cardíaca a los 40 años, el riesgo de desarrollarla durante el resto de la vida es del 21% para los varones y el 20,3% para las mujeres. Alrededor del 80% de todos los ingresos por insuficiencia cardíaca corresponden a pacientes con más de 65 años; en consecuencia, la insuficiencia cardíaca es el principal diagnóstico de alta entre los sujetos con más de 64 años en Estados Unidos, con una duración media de la estancia hospitalaria de 5,3 días. Entre 1979 y 2000, el número de hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca aumentó desde 377.000 hasta 999.000, un incremento del 165%. En Estados Unidos, unas 56.000 muertes anuales tienen como causa primaria la insuficiencia cardíaca y este trastorno fue citado como causa contribuyente de 262.000 muertes. La tasa de mortalidad norteamericana relacionada con la insuficiencia cardíaca se estima en 20,2 muertes por 100.000 habitantes. La tendencia al aumento de la morbilidad y la mortalidad relacionadas con la insuficiencia cardíaca se puede deber en parte al envejecimiento de la población y en parte a la supervivencia mejorada de los pacientes con enfermedad cardiovascular.
La insuficiencia cardíaca tiene una repercusión económica sobre el sistema sanitario, debido a costes médicos directos, invalidez y pérdida de empleo. Durante el año 2000 se gastaron 35000 millones de dólares en beneficiarios del Medicare para el tratamiento hospitalario de la insuficiencia cardíaca. El coste del tratamiento estimado de todos los pacientes ingresados con insuficiencia cardíaca en 2003 fue de 24.300 millones de dólares. El coste de las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca es dos veces mayor que el ocasionado por todas las formas de cáncer y el infarto de miocardio combinados.

Formas y causas de insuficiencia cardíaca

Manifestaciones clínicas

Pronóstico

Edema pulmonar

Insuficiencia cardíaca de alto gasto

Referencias

Givertz MM, Colucci WS, Braunwald E. Aspectos clínicos de la insuficiencia cardíaca; edema pulmonar e insuficiencia cardíaca de alto gasto. En: Zipes DP, Libby P, Bonow RO y Braunwald E, coordinadores. Tratado de Cardiología. 7ª ed. Madrid: Elsevier; 2006. p. 539-68.

2009

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*