Bacteriuria: pruebas químicas

  • Reacción del nitrito (Griess). Consiste en la detección de la presencia de nitritos en la orina por una prueba cualitativa colorimétrica muy sencilla. Los nitiritos indican que existen bacterias que los liberan, por reducción de los nitratos, principalmente coli, y en menor grado Proteus, salmonelas del grupo disentérico o B. lactis aerogenes. Inconveniente: el estreptococo viridans y el enterococo no reducen los nitratos a nitritos.
    La posibilidad de esta prueba favorece el diagnóstico de infección urinaria, pero su negatividad no lo excluye.
  • Prueba del cloruro de trifeniltetrazolio (TTC). Es también un test colorimétrico a simple vista. La presencia de bacterias aerobias en la orina añadida al reactivo la reduce a trifenilformazán, pasando de incoloro a un precipitado rojo. Algunos gérmenes, sin embargo, no reducen el TTC: muchos estreptococos, neumococos, estafilococos, así como algunas cepas de Proteus y Pseudomonas.
  • Prueba asociada. Consiste en realizar sucesivamente y en la misma muestra de orina y tubo de ensayo las dos pruebas: reducción del TTC y de los nitritos. Se supone que los gérmenes no detectados por una lo son por la otra. Así, la prueba asociada sería “un medio muy exacto de diagnóstico de una bacteriuria”.
  • Detección del ATP bacteriano. Mediante una técnica de bioluminiscencia se puede “cuantificar” indirectamente la bacteriuria. Es significativa de infección una lectura en el contador de fotones más menos 500 unidades luz relativa (ulr). Es un método rápido.
  • Determinación de catalasa o deshidrogenasa (reducción del tetrazol). Su positividad indica infección urinaria.

Criterio clínico
Las pruebas químicas de bacteriuria tienen, sobre todo, un valor sanitario y son útiles también para descubrir casos sospechosos de infección urinaria en revisiones colectivas. Pero una cosa es “bacteriuria” y otra es “infección”. Descartado el error por contaminación -mediante las precauciones en la recogida de orina- habrá que comprobar si la bacteriuria es “significativa” y para ello debe recurrirse al examen microscópico de los gérmenes en la observación directa del sedimento urinario tras la centrifugación: si en la extensión teñida con método de Gram no se ven bacterias, su proporción es seguramente insignificante. El método más seguro es, con todo, el cultivo cuantitativo de orina en el que una bacteriuria igual o superior a 100.000 gérmenes por milímetro se considera “significativa” de infección, aunque sea “asintomática”. El siguiente paso es reconocer si la infección urinaria es renal o de las vías (cistitis, etc.).

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