Carbunco

Es una enfermedad causada por la exotoxina de Bacillus anthracis que afecta principalmente a herbívoros pero que puede adquirir el hombre emdiante la exposición a animales o productos animales contaminados con esporas de esta bacteria. La utilización de esporas B. anthracis en la guerra biológica o bioterrorismo es otra forma de transmisión en humanos. Se presenta en tres formas: cutánea, por inhalación con aparición de clínica respiratoria inespecífica que puede evolucionar hacia clínica gastrointestinal. Las formas septicémica y meníngea se presentan como complicación de las anteriores.

Diagnóstico microbiológico

EXAMEN MICROSCÓPICO Y CULTIVO e identificación a partir de las pápulas y de las escaras en la forma cutánea, del esputo en la forma por inhalación y de las heces en la forma gastrointestinal.
HEMOCULTIVO en la forma septicémica. Cultivo de LCR en la forma meníngea.
INOCULACIÓN al cobaya o al ratón de las secrecciones sospechosas examinando, cuando mueren al cabo de una semana, los frotis de bazo o de me´dula ósea, o inculando la sangre del corazón.
PCR. Las nuevas técnicas diagnósticas se han centrado en el uso de la reacción en cadena de la polimerasa tras amplificar marcadores específicos de B. Anthracis y de marcadores plasmídicos de virulencia.
DETECCIÓN POR ELISA de anticuerpos frente al antígeno protector y al componente capsular.
PRUEBA CUTÁNEA DE LA ANTRACINA, que consiste en la inyección subdérmica de un extracto químico de una cepa atenuada de B. anthracis producida comercialmente.

Alteraciones analíticas de interés

Leucocitosis de grado variable que se acentúa notablemente si aparece absceso hepático. Eosinofilia inconstante. VSG, por lo general, ligeramente acelerada. Las cifras muy altas deben hacer sospechar la aparición de un absceso hepático amebiano. HEMOGRAMA poco característico. Puede existir leucocitosis discreta, o incluso ligera leucopenia.

Recomendaciones

Conviene practicar, en primer lugar, frotis de los exudados o lesiones y, si son negativos, cultivos en todos los casos sospechosos. Ante la duda en la identificación de la bacteria, puede recurrirse a la inoculación en cobaya, animal muy susceptible.

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