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Clortalidona

agosto 29th, 2008 Posted in Medicamentos

Especialidades:
* ALDOLEO (50/50 mg. 20 compr.)
* BLOKIUM DIU (100/25 mg. 28 y 56 compr.)
* HIGROTENSIN (28 compr.)
HIGROTONA (50 mg. 30 compr.)
* NORMOPRESIL (100/25 mg. 28 y 56 compr.)
* TENORETIC (100/25 mg. 28 y 56 compr.)
* TRASITENSIN (RETARD 160/20 28 grags.)

los medicamentos con * contienen más de un principio activo

ACCION Y MECANISMO :
– DIURETICO, antihipertensivo. La clortalidona es un diurético sulfamídico, relacionado estructuralmente con las tiazidas, que favorece la eliminación de sodio, cloruro y agua. Su mecanismo de acción no está bien determinado, pero parece secretarse activamente al lumen de la nefrona, desde donde bloquea los sistemas de transporte iónicos a nivel de los túbulos contorneados distales (TCD). El incremento de la carga osmótica del filtrado ocasiona la liberación de más agua.
La clortalidona se engloba dentro del grupo de los diuréticos de bajo techo, eliminando unos volúmenes de agua y de sodio mucho menores que los diuréticos del asa, ya que actúa a un nivel al que llegan muchos menos electrolitos como consecuencia de la reabsorción en el asa de Henle, aunque mayores que los diuréticos ahorradores de potasio. La clortalidona favorece la eliminación del 5-10% del sodio total filtrado.
Los diuréticos de bajo techo favorecen también la eliminación de potasio (debido probablemente a un fenómeno secretor intensificado por el aumento de la concentración de sodio y el mayor volumen de filtrado), magnesio y bicarbonato, aunque no suelen dar lugar a modificaciones del pH urinario. No obstante, sí se han descrito casos de alcalosis metabólica hipopotasémica o hipoclorémica.
Su mecanismo de acción antihipertensivo no se conoce bien. A corto plazo produce una reducción de la volemia, pero a la larga se activa el sistema renina-angiotensina-aldosterona y el volumen plasmático vuelve a los niveles basales. Se cree que sus efectos antihipertensivos a largo plazo se deben a una disminución de las resistencias periféricas, debido a que son fármacos vasodilatadores directos.
Los efectos natriuréticos de las tiazidas dependen de la cantidad de sodio que llegue a los TCD. En pacientes con enfermedades renales graves, cirrosis o insuficiencia cardíaca congestiva, en el que la cantidad de sodio en el TCD puede verse limitada, las tiazidas pueden ser ineficaces.
La clortalidona parece presentar unos efectos más potentes (1,5-2 veces) y prolongados que la hidroclorotiazida, por lo que es más común la hipokalemia.
– ANTIDIURETICO. Además de estos efectos diuréticos, paradójicamente presenta una actividad antidiurética en caso de diabetes insípida nefrógena, a través de un mecanismo de acción desconocida.

FARMACOCINETICA :
Vía oral:
– Absorción: La clortalidona se absorbe de manera irregular en el intestino, con una biodisponibilidad media del 65%. Tras la administración de una dosis oral de 200 mg se obtiene una Cmax de 6,3 mcg/ml al cabo de 1,5-6 horas, aunque existe una gran variabilidad interindividual. Los efectos aparecen a las 2,6 horas y se prolongan por 48-72 horas.
– Distribución: Se une intensamente a los eritrocitos (98%), y moderadamente a proteínas plasmáticas (75%). Su Vd es de 3-13 l/kg. Se excreta con la leche materna y parece atravesar la placenta, alcanzándose una concentración en sangre de cordón umbilical del 13-16% de la Cp materna.
– Metabolismo: La clortalidona se metaboliza en el organismo, aunque no se han identificado los metabolitos.
– Eliminación: La clortalidona se elimina con la orina (50-74%) con un 30-60% inalterada. El CLtotal es de 53-145 ml/minuto. Su semivida de eliminación es de 40-89 horas, lo que demuestra su gran fijación a los glóbulos rojos. Debido a su elevada unión a eritrocitos, apenas se elimina mediante diálisis.

INDICACIONES :
– HIPERTENSION ARTERIAL. Tratamiento de la hipertensión arterial, tanto sola como asociada a otros fármacos antihipertensivos.
– EDEMA. Tratamiento de los edemas asociados a INSUFICIENCIA CARDIACA, CIRROSIS HEPATICA (ASCITIS) o enfermedad renal, incluyendo INSUFICIENCIA RENAL o SINDROME NEFROTICO.
– DIABETES INSIPIDA NEFROGENA. Reducción de la poliuria en pacientes con diabetes insípida.

POSOLOGIA :
DOSIFICACIÓN:
El tratamiento debe ser individualizado para cada paciente, ajustando la posología en función de las necesidades de cada paciente y de la tolerabilidad del tratamiento.
– Adultos, oral:
* Hipertensión arterial: 25 mg/24 horas, que podría aumentarse a 50 mg/24 horas en caso de ser necesario. Puede utilizarse sola o asociada a otros antihipertensivos.
* Edema: Dosis de inicio de 25-50 mg/24 horas, aunque si fuera necesario podría aumentarse hasta 100-200 mg/24 horas. La dosis de mantenimiento de 25-50 mg/24 horas o en días alternos.
* Diabetes insípida: Dosis de inicio de 100 mg/24 horas; dosis de mantenimiento de 50 mg/24 horas.
– Niños, oral: Se ha empleado en hipertensión arterial a dosis de 0,3 mg/kg/24 horas, hasta un máximo de 2 mg/kg/24 horas o 50 mg/24 horas.
NORMAS PARA LA CORRECTA ADMINISTRACIÓN:
Se recomienda administrar la clortalidona en una única dosis después del desayuno, con la ayuda de una cantidad adecuada de agua.

CONTRAINDICACIONES :
– ALERGIA A SULFAMIDAS o hipersensibilidad a cualquier otro componente del medicamento. Debido a su similitud química con las sulfonilureas y las sulfamidas, se recomienda evitar la utilización de clortalidona en pacientes con ALERGIA A SULFONILUREAS o ALERGIA A TIAZIDAS, ante el riesgo de reacciones de hipersensibilidad cruzada.
– Insuficiencia renal grave (CLcr < 30 ml/minuto; Cp creatinina > 2,5 mg/dl). No se ha evaluado la seguridad y eficacia en estos pacientes, por lo que se recomienda evitar su utilización. De igual manera, los pacientes con ANURIA no suelen responder a la clortalidona, por lo que se recomienda evitar su utilización.
– DESEQUILIBRIO ELECTROLITICO grave y no corregido, como en caso de HIPOVOLEMIA, DESHIDRATACION, HIPOPOTASEMIA, HIPOMAGNESEMIA o HIPONATREMIA grave. La clortalidona aumenta la eliminación de agua y de electrolitos, por lo que podría agravar aún más estos cuadros. Antes de iniciar un tratamiento con un diurético, debe normalizarse el equilibrio hidroelectrolítico.
– ENCEFALOPATIA HEPATICA asociado a cirrosis hepática. La utilización de diuréticos en estos pacientes podría empeorar la encefalopatía hepática como consecuencia del desequilibrio hidroelectrolítico.

PRECAUCIONES :
– INSUFICIENCIA RENAL. Los diuréticos tiazídicos y afines reducen la tasa de filtración glomerular, pudiendo aumentar la azotemia, aunque de desconoce si se debe a un efecto directo sobre la musculatura lisa vascular renal, o por un efecto indirecto como consecuencia de la menor volemia. Por lo tanto, los pacientes con insuficiencia renal suelen mostrarse resistentes al tratamiento con diuréticos tiazídicos, por lo que se recomienda evaluar periódicamente la efectividad del tratamiento. Se aconseja no utilizar en pacientes con insuficiencia renal grave, con niveles de creatinina sérica superior a 2,5 mg/dl, o en caso de agravamiento de la funcionalidad renal (Véase Contraindicaciones).
– INSUFICIENCIA HEPATICA. En pacientes con insuficiencia hepática, y especialmente en caso de CIRROSIS HEPATICA ALCOHOLICA, los diuréticos pueden desencadenar más fácilmente una encefalopatía hepática y coma hepático como consecuencia de la hipopotasemia. De igual manera, es más común la aparición de arritmias cardiacas con motivo de la posible hipomagnesemia. Se recomienda extremar las precauciones en estos pacientes, iniciando el tratamiento preferiblemente en el hospital con dosis bajas y monitorización frecuente de los niveles de potasio. Si fuera necesario, se procederá a la administración de suplementos de potasio, diuréticos ahorradores y/o antagonistas de aldosterona. Es recomendable evitar su utilización en situaciones graves (Véase Contraindicaciones).
– DIABETES. Aunque hay datos contradictorios al respecto, la clortalidona parece incrementar ligeramente los niveles de glucosa, quizás al reducir la liberación de insulina como consecuencia de la hipopotasemia. Se recomienda monitorizar periódicamente la glucemia. En caso de aparecer hiperglucemia, podría ser suficiente con normalizar los niveles de potasio, aunque en ciertos pacientes se ha requerido un reajuste posológico del antidiabético.
– HIPERURICEMIA e historial de GOTA. Los diuréticos tiazídicos y afines suelen producir aumentos asintomáticos de ácido úrico, y en casos especiales podrían precipitar un ataque agudo de gota, especialmente en tratamientos prolongados y a altas dosis. Las mujeres ancianas se muestran más susceptibles de padecer tofos gotosos. Se recomienda controlar periódicamente los niveles de ácido úrico.
– DISLIPEMIA. La clortalidona parece incrementar ligera y transitoriamente los niveles de colesterol total y triglicéridos. Aunque debido a su efecto transitorio, no parece ser importante en todos los pacientes, se recomienda precaución en aquellos con HIPERCOLESTEROLEMIA o HIPERTRIGLICERIDEMIA grave, recomendándose una monitorización periódica de los niveles lipídicos. Parece que la asociación entre un diurético tiazídico o sulfamídico junto con un beta-bloqueante podría reducir el riesgo de hipercolesterolemia.
– Hipovolemia y depleción de electrolitos. Los diuréticos tiazídicos pueden dar lugar a hipovolemia sintomática, alcalosis hipoclorémica y disminución de los niveles de electrolitos, especialmente de sodio, potasio y cloruro, y en menor medida de magnesio. Por su parte, se oponen a la eliminación renal de calcio, por lo que podrían producir hipercalcemia transitoria.
La hipopotasemia constituye un factor de riesgo importante en pacientes con cardiopatías, y puede incrementar la toxicidad de los digitálicos. Esta hipopotasemia es más frecuente en pacientes con cirrosis hepática, diuresis intensa, dietas pobres en potasio o tratados con corticoides sistémicos o análogos de ACTH. La hipocloremia no suele ser grave y sólo requiere tratamiento en determinados pacientes como en caso de insuficiencia renal o hepática.
No debe nunca iniciarse un tratamiento con clortalidona sin antes normalizar el posible desequilibrio hidroelectrolítico que presenta el paciente (Véase Contraindicaciones). De igual manera se recomienda controlar periódicamente los niveles de electrolitos, especialmente si el paciente refiere sed intensa, sequedad de boca, anorexia, debilidad, letargia, somnolencia, agitación, dolores o calambres musculares, miastenia, tetania, hipotensión, oliguria, taquicardia, náuseas y vómitos. En el caso de que se produjese un desequilibrio, se recomienda suspender el diurético temporalmente, hasta corregir dicha alteración, y reinstaurar de nuevo el tratamiento utilizando una dosis menor. El riesgo de hipopotasemia se puede reducir empleando dosis bajas de clortalidona, siguiendo una dieta pobre en sodio y rica en potasio, o asociándola a un ahorrador de potasio, un IECA o un ARAII.
– Hipotensión. Los diuréticos pueden dar lugar en ocasiones a fenómenos de hipotensión, sobre todo en personas mayores y en aquellas con cuadros que predispongan hacia la depleción hidrosalina, como pacientes con VOMITOS o DIARREA intensa. Estos efectos hipotensores parecen ser especialmente intensos con la clortalidona, incluso más que para hidroclorotiazida o furosemida, debido a sus potentes efectos y prolongada semivida. La hipotensión podría favorecer la aparición de shock cardiovascular y precipitar la aparición de un infarto agudo de miocardio o de una vasculopatía cerebral, por lo que se aconseja extremar las precauciones y evitar situaciones de hipotensión, especialmente en pacientes con INSUFICIENCIA CORONARIA o ISQUEMIA CEREBRAL. Se recomienda utilizar la dosis mínima de clortalidona que consiga controlar la enfermedad, y evaluar periódicamente la presión arterial.
– HIPERPARATIROIDISMO. Los diuréticos tiazídicos y similares interfieren con la eliminación renal del calcio, aumentando en ocasiones sus niveles plasmáticos. Se puede producir un enmascaramiento de los síntomas del hiperparatiroidismo, por lo que se recomienda suspender la administración de clortalidona antes de proceder a realizar pruebas para determinar la funcionalidad de las glándulas paratiroides.
– PORFIRIA. La clortalidona se ha asociado con la aparición de un cuadro similar a una porfiria cutánea parda. Aunque su utilización no se ha podido asociar a un incremento de la frecuencia de porfiria, se recomienda extremar las precauciones en estos pacientes.
– LUPUS ERITEMATOSO. Se han descrito casos de exacerbación de los síntomas del lupus eritematoso sistémico, por lo se recomienda evaluar cuidadosamente su utilización en estos pacientes.
– Reacciones de fotosensibilidad. La clortalidona se ha asociado en ocasiones con la aparición de fenómenos de fotosensibilidad. Se recomienda evitar la exposición solar directa o los baños de rayos UVA mientras se utiliza la clortalidona, protegiendo la piel con ropa adecuada o filtros solares.

CONSEJOS AL PACIENTE:
– El tratamiento con clortalidona no supone que no deban seguirse las recomendaciones higiénico-sanitarias (restricción de sal, evitar alcohol y tabaco, hacer dieta y ejercicio).
– Se recomienda administrar la clortalidona en una única toma, después del desayuno.
– Se aconseja no sobrepasar las dosis recomendadas.
– Los efectos diuréticos aparecen rápidamente, pero la actividad antihipertensiva puede tardar en aparecer varios días, por lo que no se debe modificar la dosis ni suspender el tratamiento sin recomendación médica.
– En caso de que aparezca mareo, especialmente al levantarse de la cama o una silla, vértigos, dolor en el pie, sed intensa, somnolencia, calambres o debilidad muscular, se aconseja acudir al médico.
– Se recomienda evitar la exposición directa a la luz del sol o a la ultravioleta sin protección adecuada (filtros solares, ropa).
– Es aconsejable extremar las precauciones si se debe conducir o realizar tareas peligrosas.
– Se advierte a los deportistas que este medicamento puede dar positivo en un control antidopaje.
CONSIDERACIONES ESPECIALES:
>> Es un diurético potente. Su uso inadecuado puede producir diuresis excesiva, con deplección de agua y electrolitos. Se aconseja vigilancia clínica e individualización de la dosis.
– Los tratamientos con diuréticos deben iniciarse con las dosis menores, ajustando posteriormente la posología a las necesidades del paciente.
– No se debe iniciar un tratamiento con clortalidona hasta haber corregido el posible desequilibrio electrolítico del paciente.
– Es aconsejable controlar periódicamente la funcionalidad renal y el nitrógeno ureico, así como monitorizar los niveles de glucosa, lípidos plasmáticos, ácido úrico y electrolitos (especialmente el potasio).
– En pacientes en los que se tenga que evaluar la función paratiroidea, se recomienda suspender varios días antes la administración de clortalidona.
– Se recomienda controlar periódicamente la presión arterial, y vigilar la eficacia del tratamiento especialmente en pacientes con insuficiencia renal.
– Los efectos de la clortalidona sobre la presión arterial pueden llegar a ser muy mantenidos y prolongarse por hasta una semana después de abandonar el tratamiento.

INTERACCIONES :
– Antidiabéticos: posible reducción del efecto hipoglucemiante con riesgo de hiperglucemia. No suele tener gran importancia clínica. Sin embargo, si se empelan dosis elevadas de diurético, o el cuadro diabético es de cierta intensidad, monitorizar de forma estrecha la glucemia; considerar la necesidad de aumentar la dosis de antidiabético. En algunos casos los efectos han tardado algunos meses en aparecer.
– Digitálicos (digoxina): posible potenciación de la toxicidad del digitálico debido a la eliminación de potasio y la hipomagnesemia causadas por el diurético, con riesgo de aparición de arritmias.
– Inhibidores de la angiotensina convertasa (captoprilo, enalaprilo): hay estudios en los que se ha registrado posible potenciación de la toxicidad con presencia de hipokalemia.
– Sales de calcio: posible aparición de hipercalcemia, por adición de sus efectos sobre los niveles de calcio. Existen evidencias clínicas con hidroclorotiazida.

ANALISIS CLINICOS :
– Ácido úrico. Elevación de sus niveles en plasma.
– Calcio. Aumento de los niveles en plasma por interferencia con la eliminación renal de este ion.
– Cloruro. Disminución de los niveles de cloruro, que en ocasiones da lugar a alcalosis metabólica hipoclorémica.
– Colesterol. Aumento transitorio y moderado de sus niveles en sangre.
– Glucosa. En ocasiones aumento transitorio y moderado de la glucemia.
– Magnesio. Disminución de sus niveles en plasma.
– Nitrógeno ureico. Aumento de los niveles en plasma.
– Potasio. Disminución del potasio sérico.
– Sodio. Disminución de los niveles de sodio.
– Triglicéridos. Incremento de sus niveles.

SITUACIONES ESPECIALES:

EMBARAZO :
Categoría B de la FDA (Categoría D de la FDA en caso de emplearse para hipertensión gestacional). La administración de clortalidona a ratas y conejas preñadas, a dosis 420 veces superiores a las humanas, no han evidenciado daño fetal.
La clortalidona atraviesa la placenta, aunque se desconocen las posibles consecuencias para el feto. No obstante, la utilización de diuréticos tiazídicos durante el embarazo podría dar lugar a desequilibrio hidroelectrolítico, hiperglucemia o hiperuricemia, que podrían producir daño fetal, incluido un aumento de la mortalidad fetal. De igual manera, los diuréticos tiazídicos podrían reducir el flujo sanguíneo placentario como consecuencia de la disminución de la volemia, lo que sería de especial gravedad en aquellas mujeres con riego placentario disminuido (preeclampsia, hemoconcentración).
No se dispone de estudios adecuados y bien controlados en humanos. Se recomienda evitar la utilización de la clortalidona durante el embarazo salvo cuando, no existiendo alternativas terapéuticas más seguras, los beneficios superen los posibles riesgos.
En caso de ser utilizada, se recomienda controlar al niño en los primeros días de vida, pues en ocasiones se han descrito casos de trombocitopenia en neonatos de madres que recibieron diuréticos tiazídicos a término.

LACTANCIA :
La clortalidona se excreta con la leche materna, alcanzándose concentraciones plasmáticas de 0,09-0,86 mcg/ml tras administrar dosis de 50 mg/24 horas. Se desconocen los posibles efectos secundarios para el lactante, si bien hasta la fecha no se han comunicado ninguno. Por otra parte, los diuréticos tiazídicos podrían suprimir la lactancia, aunque esto sólo se ha comprobado para la bendroflumetiazida. Se recomienda evitar la administración de clortalidona o suspender la lactancia materna. No obstante, la Academia Americana de Pediatría considera a la clortalidona compatible con la lactancia ya que sus concentraciones en leche parecen ser demasiado pequeñas como para esperar un efecto farmacológico intenso.

NIÑOS :
Aunque no se ha comprobado la seguridad y eficacia de la clortalidona en niños y adolescentes menores de 18 años, se ha empleado en ocasiones para el tratamiento de la hipertensión arterial infantil, ajustando cuidadosamente la dosis (Véase Posología y forma de administración).

ANCIANOS :
Los ancianos son especialmente susceptibles a las reacciones adversas de los diuréticos, especialmente a la predisposición al desequilibrio hidroelectrolítico y a la hipotensión. Se recomienda extremar las precauciones en estos pacientes, comenzando con la dosis mínima posible y no emplearlos durante largos períodos de tiempo.

EFECTOS SOBRE LA CONDUCCION :
La clortalidona puede producir caídas bruscas de la presión arterial, con el consiguiente mareo y riesgo de síncope. Los pacientes deberán evitar manejar maquinaria peligrosa, incluyendo automóviles, hasta que tengan la certeza razonable de que el tratamiento farmacológico no les afecta de forma adversa.

REACCIONES ADVERSAS :
En general, los diuréticos tiazídicos suelen ser bien tolerados cuando se emplean a dosis bajas. Las reacciones adversas más comunes suelen ser trastornos hidroelectrolíticos, asociados a la pérdida de electrolitos, y metabólicos. Estas reacciones adversas suelen ser dosis dependientes. Se han descrito las siguientes reacciones adversas:
– Digestivas. NAUSEAS, VOMITOS, CALAMBRES ABDOMINALES, ANOREXIA, DIARREA, ESTREÑIMIENTO, FLATULENCIA, GASTRITIS. Además, se han descrito dos casos de PANCREATITIS.
– Hepáticas. ICTERICIA COLESTATICA intrahepática.
– Cardiovasculares. Se han comunicado casos de HIPOTENSION e HIPOTENSION ORTOSTATICA, especialmente en ancianos, al emplear dosis altas o asociar con otros antihipertensivos, que disminuyen a lo largo del tratamiento. La hipotensión parece ser más frecuente que con otros diuréticos tiazídicos/sulfamídicos como consecuencia de sus potentes y prolongados efectos. Más raramente, y asociada a los desequilibrios electrolíticos, casos de ARRITMIA CARDIACA.
– Neurológicas/psicológicas. Se han comunicado casos de MAREO, CEFALEA, VERTIGO, PARESTESIA e INSOMNIO.
– Genitourinarias. REDUCCION DE LA LIBIDO e IMPOTENCIA SEXUAL, que se resolvieron o mejoraron al suspender el tratamiento. También casos de INSUFICIENCIA RENAL transitoria y NEFRITIS INTERSTICIAL.
– Alérgicas/dermatológicas. Se ha descrito REACCIONES DE HIPERSENSIBILIDAD con PRURITO, URTICARIA, ERUPCIONES EXANTEMATICAS, DERMATITIS EXFOLIATIVA y VASCULITIS necrotizante. En ocasiones han aparecido REACCIONES DE FOTOSENSIBILIDAD. Se ha descrito un caso de brote de PSORIASIS con clortalidona. En ocasiones ANAFILAXIA.
– Osteomusculares. Se han notificado casos de MIASTENIA, probablemente como consecuencia de la hipomagnesemia.
– Oculares. VISION BORROSA y MIOPIA transitoria, EDEMA PALPEBRAL, DOLOR OCULAR y CONJUNTIVITIS infecciosa.
– Hematológicas. Muy raramente se han descrito ANEMIA (incluyendo casos de ANEMIA HEMOLITICA y ANEMIA APLASICA), LEUCOPENIA, AGRANULOCITOSIS y TROMBOPENIA. Casos puntuales y reversibles de NEUTROPENIA.
– Hidroelectrolíticas. Se han descrito casos comunes de HIPOPOTASEMIA, más intensa que con hidroclorotiazida o furosemida, HIPONATREMIA, HIPOMAGNESEMIA, especialmente en caso de insuficiencia hepática o renal o en enfermedad coronaria, HIPOFOSFATEMIA e HIPOCLOREMIA, con ALCALOSIS METABOLICA hipoclorémica. Normalmente aparecieron en las dos primeras semanas de tratamiento, especialmente en mujeres y pacientes con insuficiencia renal, aunque fue grave en muy raras ocasiones. También INCREMENTO DE LOS VALORES DE NITROGENO UREICO y casos de HIPERCALCEMIA transitoria y asintomática, que se normaliza en 2-4 semanas a pesar de continuar el tratamiento.
– Metabólicas. Existen datos contradictorios, aunque la clortalidona podría dar lugar a HIPERGLUCEMIA. Además HIPERURICEMIA, especialmente en tratamientos prolongados, asintomática aunque las mujeres ancianas muestran mayor predisposición al tofo gotoso, HIPERCOLESTEROLEMIA con incremento de LDL y VLDL, y sin afectarse HDL, e HIPERTRIGLICERIDEMIA.

SOBREDOSIS :
Síntomas: En general, la sobredosis por clortalidona da lugar a síntomas característicos de la depleción del volumen plasmático, como hipotensión ortostática, síncope, vértigo, somnolencia, alteraciones hidroelectrolíticas con hipopotasemia, hiponatremia, hipomagnesemia e hipocloremia. También aparece hemoconcentración y alteraciones hemodinámicas. En caso de observarse pérdida de electrolitos puede sed intensa, sequedad de boca, anorexia, debilidad, letargia, somnolencia, agitación, dolores o calambres musculares, miastenia, tetania, hipotensión, oliguria, taquicardia, náuseas y vómitos. En los casos más graves puede producirse hipotensión intensa y depresión respiratoria, con distintos grados de depresión nerviosa, llegando incluso al coma. En pacientes con insuficiencia renal se han descrito también convulsiones.
Tratamiento: No existe un antídoto específico. En caso de ingesta reciente, se recomienda proceder a las medidas habituales para favorecer la eliminación del fármaco no absorbido, tales como el lavado gástrico y la administración de carbón activo. También es útil la emesis forzada, tomando las precauciones necesarias para evitar la aspiración del contenido gástrico. Se recomienda evitar la utilización de laxantes salinos ya que pueden agravar aún más las pérdidas de agua y electrolitos.
A continuación se mantendrá al paciente vigilado, instaurando un tratamiento sintomático. Es aconsejable proceder a la rehidratación del paciente a través de soluciones parenterales a las que se añadirán las cantidades necesarias de electrolitos. La hiperuricemia suele responder de forma adecuada a la administración de fluidos, pero si aparece dolor tipo gotoso, se suele recurrir eficazmente a la administración de AINE. En aquellos pacientes con depresión respiratoria e hipotensión marcada puede ser necesario proceder a instaurar respiración artificial.
Se recomienda monitorizar los niveles séricos de electrolitos, especialmente del potasio, y de la funcionalidad renal.
La clortalidona no se elimina mediante hemodiálisis ni diálisis peritoneal.

DOPAJE :
La clortalidona es una sustancia prohibida tanto dentro como fuera de la competición.
Se considera sustancia específica y, por tanto, una violación de la norma en la que esté involucrada esta sustancia puede ocasionar una reducción de sanción siempre y cuando el deportista pueda demostrar que el uso de la sustancia específica en cuestión no fue con intención de aumentar su rendimiento deportivo.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS :
– AHFS Drug Information. American Society of Health-system Pharmacists, Bethesda. 47th Edition, 2006.
– British National Formulary. British Medical Association, London. 52nd Edition, 2006.
– Drug Facts and Comparisons. Facts and Comparison, Saint Louis. 60th Edition, 2006.
– Drugs in Pregnancy and Lactation. Briggs, Freeman and Yaffe. Williams & Wilkins, Baltimore. 5th Edition, 1998.
– Drug Interaction Facts. Facts and Comparison, Saint Louis. 2007
– Martindale. The Complete Drug Reference. Pharmaceutical Press, London. 33rd Edition, 2002.
– Micromedex.
– PDR. Thomson, Montvale. 59th Edition, 2005.
– Stockley. Interacciones Farmacológicas. Pharma Editores, Barcelona. 1ª Edición, 2004.

REVISION DE LA FICHA :
2007

2 Responses to “Clortalidona”

  1. jorge gutierrez dice:

    Puede tomarse junto con el verapamilo?

  2. Hola Jorge,
    Clortalidona y Verapamilo poseen efectos antihipertensivos aditivos, y no se encontraron interacciones entre ellos. Pueden asociarse sin problema. Haga deporte; es un método natural para normalizar la tensión arterial
    Saludos
    Dr. Adolfo de la Peña

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