Curso de los problemas de la bebida en la vejez

El período desde el comienzo del primer problema con el alcohol hasta la fecha de inclusión en tratamiento puede ser tan largo como de 50 años. Durante este curso, el consumo puede haber sido estable, progresivo o variable; en algunos casos, se pueden observar períodos de sobriedad de 10 años o más en medio de episodios de problemas con la bebida. Un pequeño estudio prospectivo (1980) condujo una evaluación clínica cuidadosa,realizó el seguimiento de ancianos alcohólicos y no alcohólicos hasta los 70 años durante 3 años y encontró recaídas y remisiones en varios de los pacintees, así como también el inicio del problema con la bebida en el 5% de los controles. En una encuesta telefónica prospectiva repetida de 4 años (1991), en viviendas comunitarias, sobre 1.600 bebedores y no bebedores mayores de 50 años, el 37% se refirieron inicialmente a uno o más problemas actuales con el alcohol. La resolución de los problemas presentes dentro del siguiente año ocurrió en el 29% de los bebedores.
Si los problemas con la bebida eran de comienzo antiguo, los pacientes tuvieron menos remisiones (24%) y tendieron a resolverlos con ayuda profesional; mientras que las personas con comienzo reciente de los problemas presentaron más remisiones (41%) y tendieron a resolver sus problemas sin ayuda profesional. En un nuevo sondeo telefónico realizado a los 4 años se observó que los logros en el grupo que remitió en un año fueron fueron sustentados en el 70%. Entre los no bebedores al comienzo del estudio, el 8% desarrolló uno o más problemas relacionados con el alcohol al año siguiente. Los predictores de nuevos problemas con la bebida incluyeron antecedentes de beber en exceso y el aumento de la bebida debido al estrés o a depresión. Los bebedores sociales tienden a disminuir su consumo con la edad, mientras que los bebedores problemáticos es más probable que elijan la abstención. El índice de problemas con la bebida después de los 85 años es insignificante. Las tasas de mortalidad son muy altas cuando se continúa bebiendo en presencia de demencia franca o enfermedad hepática relacionada con el alcohol.

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