Desviaciones de la personalidad en la senectud

Este apartado podría relacionarse con un amplio intervalo de desviaciones de la personalidad, que se tornan evidentes en los ancianos, pero merece la pena destacar que no todos los rasgos de desviación de la personalidad en los ancianos están relacionados con los clínicos. Se informa a menudo a los médicos de entretenimientos extraños y excéntricos o la búsqueda fanática de intereses, y a partir de ello se consulta al psiquiatra para evaluar si están “alterados”. Debe adoptarse algún tipo de criterio para evitar estigmatizar a estos sujetos como pacientes, y lo que es peor aún, ir en contra de su autonomía. Más importante y frecuente son los sujetos que permanecen naturalmente aislados. Padecen lo que puede definirse como el síndrome de “Miller of Dee” (no cuido de nadie si nadie cuida de mí ).
Una investigadora en esta área diferencia entre los pacientes que se encontraban “puramente aislados” y los semiaislados, y concluyó que los primeros no caracterizaban de manera significativa el colapso psiquiátrico. Otro autor, en un estudio sobre la soledad, diferenció tres grupos: los pacientes solitarios aislados; los solitarios no aislados, y los no solitarios aislados. El último grupo cuenta con el temperamento y la capacidad para vivir solos.

Problemas de personalidad que afectan fuertemente a los demás

¡Oh fortuna, danos el don del Poder para vernos a nosotros mismos como nos ven los demás!. Sólo el dinero nos liberaría del disparate…
A Luisa, R. Burns, (1759-96)

Abandono o suciedad personal senil (síndrome de Diógenes)
Es apropiado comenzar haciendo referencia a lo citado anteriormente, puesto que los dos problemas principales que se tratan en este apartado son el abandono personal senil, llamado de manera inapropiada síndrome de Diógenes, y la hipocondría. Es característico de los pacientes con estos problemas de personalidad que no se dan cuenta de que algo funciona mal o que se encuentran fuertemente en desacuerdo con los demás, así como también con la esencia de lo que no es correcto.
Con frecuencia hacen sufrir mucho más a los demás que lo que ellos mismos padecen. Generalmente, se consulta al psiquiatra debido a que alguien cercano al paciente no tolera más la situación y “algo debe hacerse”. Ésta es una posición ética difícil para el psiquiatra, llamado para resolver la situación. Debe realizarse cierto tipo de evaluación psiquiátrica, incluyendo el juicio del paciente, pero también se tendrán en cuenta al realizar el informe la naturaleza de las condiciones, las normas sociales en las que vive el paciente, y el estrés que debe soportar la persona responsable del enfermo.
Es frecuente el abandono personal en la vejez, y forma parte del cuadro de muchas enfermedades de demencia y de ciertos trastornos psicóticos funcionales. El “síndrome de abandono personal senil” se caracteriza por la presencia de un abandono personal muy notable sin estar acompañado de un trastorno psiquiátrico que explique la suciedad en que el paciente vive. No puede afirmarse que los pacientes con síndrome de abandono personal senil nunca padezcan de una enfermedad psiquiátrica que pueda explicar el cuadro, aunque puede estar presente un deterioro cerebral orgánico temprano o leves síntomas depresivos y aún así permitir el diagnóstico de síndrome de abandono personal senil.
Se sugirió que el abandono personal en la vejez es una manifestación de reacción al estrés y a la soledad en cierto tipo de personalidaad. En dichos sujetos se observa un estadio final de un trastorno de personalidad manifestado en sí mismo en una forma de aislamiento senil.
El pronóstico de dichos casos no es bueno. La rehabilitación realizada en un centro durante un período de entrenamiento y supervisión se sigue inevitablemente de una recaída, presentando nuevamente las condiciones degradantes y mórbidas del estado previo. La atención diaria mantiene a estos pacientes en buen estado durante períodos más prolongados, pero con frecuencia se hace necesario algún tipo de atención en instituciones o residencias. Debido a la naturaleza intratable de tantos casos la posible explicación de que se trate de una reacción de personalidad al estrés se torna dudosa. ¿Por qué es tan imposible, incluso cuando el estrés parece haber desaparecido, restablecer los autocuidados adecuados e independientes, aun cuando se cuenta con la ayuda social?.
Se sugirió que el deterioro del lóbulo frontal, sin evidencia de demencia, podría desempeñar algún papel. También se indicó que ciertos tests sobre el funcionamiento del lóbulo frontal no sólo se deberían emplear para llegar a un diagnóstico, sino también para dilucidar algunos de los mecanismos implicados en el desarrollo de esta enfermedad. También son de importancia las neuroimágenes cerebrales para lograr la comprensión de las bases neuroanatómicas del síndrome de abandono personal senil.

Hipocondría
La hipocondría es un forma de comportamiento enfermo, por el cual el individuo experimenta y manifiesta un grado de preocupación sobre su salud, que no tiene una proporción adecuada si se tiene en cuenta el grado de evidencia objetiva sobre la presencia de una enfermedad.
Por consiguiente, antes de establecer el diagnóstico de hipocondría, el primer requisito es realizar una evaluación completa sobre el estado de salud del paciente. Sucede con frecuencia que los ancianos hipocondríacos mueren como consecuencia de enfermedades por lasque no se quejan. Más aún, sólo los profesionales con experiencia en la evaluación de ancianos, con conocimientos sobre la presencia de múltiples patologías, y que comprenden los modelos de reacción a las enfermedades que presentan los ancianos, pueden establecer si un individuo tiene un comportamiento hipocondríaco.
La hipocondría puede dividirse en primaria y secundaria. La forma secundaria consiste en aquellos estados hipocondríacos que surgen asociados con depresión, trastornos esquizofrénicos y enfermedad orgánica cerebral.
Cuando se asocia a depresión, hay que considerar que:

  • los síntomas hipocondríacos pueden descansar llamativamente sobre una leve enfermedad depresiva
  • las quejas y demandas insistentes y persistentes conducen a los médicos a tomar medidas desesperadas para poder hacer algo…¡o nada!
  • y cuando el trastorno depresivo se presenta con ideación delirante con frecuencia el tratamiento de elección es la terapia electroconvulsiva.

Los pacientes con hipocondría primaria se dividen en tres grupos:
1. Pacientes con preocupaciones somáticas.
2. Pacientes con fobia a enfermar.
3. Pacientes con convicción de enfermedad.
El primero de los grupos se revela por sí mismo, pero los otros dos merecen mayores explicaciones. La fobia a enfermar es el miedo a contraer una enfermedad en particular, pero la convicción de enfermedad es una creencia profunda de que el paciente padece una enfermedad específica, en ocasiones con intensidad delirante.
La importancia de la hipocondría como parte del envejecimiento normal se da por sentada por la mayoría de los legos y por muchos médicos.
La hipocondría es rara en ancianos normales, en tanto que los estados moderados o graves aparecen principalmente en los sujetos que presentan neurosis de larga duración o trastornos de personalidad. Para poder identificar la hipocondría primaria en ancianos es necesaria la búsqueda de rasgos hipocondríacos durante toda la vida o la mayor parte de ella. Si la hipocondría aparece en la edad avanzada, una práctica segura es la búsqueda intensa de otro trastorno psiquiátrico como enfermedad primaria. La hipocondría en la vejez conlleva un riesgo de suicidio significativamente elevado. También una enfermedad médica oculta puede manifestarse en forma hipocondríaca.
El control de la hipocondría es difícil. Podemos concluir:

  1. En primera instancia, todos los pacientes hipocondríacos deben ser sometidos a un examen físico completo
  2. Los pacientes deben ser atendidos continuamente, y en la parte inicial de la entrevista debe permitírseles hablar sobre sus preocupaciones físicas.
  3. El médico debe estar alerta sobre la aparición de preocupaciones subyacentes y causas de duelo, estimulando al paciente para que hable de sus cosas y alivie los síntomas físicos.
  4. Las citas deben tener un tiempo limitado según un acuerdo establecido y no debe permitirse la manipulación de éste por parte del paciente.
  5. Siempre debe explorarse la posibilidad de una depresión subyacente, y una vez investigado al respecto ¡debe investigarse de nuevo!

Trastorno de personalidad límite en la edad avanzada

Para los pacientes jóvenes los criterios contenidos en el DSM-IV incluyen alteración de la identidad, impulsividad, automutilación, conductas temerarias y abuso de sustancias. Sin embargo, resulta difícil identificar un cuadro como el anterior en la edad avanzada, y encontrar algún punto de semejanza con el trastorno de personalidad que se presenta en etapas tempranas de la vida. Sin embargo, la sugerencia de que varios tipos de trastorno de personalidad pueden encontrarse en ancianos problemáticos en residencias y en la comunidad, proporciona una valiosa base de investigación en el futuro. El sujeto anciano problemático, que no presenta signos de demencia o enfermedad psiquiátrica grave, proporciona un blanco digno de atención para la investigación de las manifestaciones del trastorno de personalidad en la vejez.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*