Diagnóstico, intervención y tratamiento

Evaluación y diagnóstico

La evaluación de los problemas del alcohol debe ser parte de la evaluación inicial de todos los pacientes geriátricos nuevos. La utilización de tests estándares como el cuestionario «CAGE» puede ser de utilidad. Esta serie de preguntas no peyorativas han sido validadas en varias oportunidades en muestras de ancianos. Sin embargo, es importante reconocer que un 60% de los bebedores ancianos «en riesgo» que habitan en viviiendas comunitarias son CAGE negativos. Por consiguiente, además de preguntar sobre los problemas con la bebida es importante averiguar el consumo actual de alcohol, teniendo la precaución de traducir la definición del paciente de «una bebida o copa» en las unidades estándar (tabla 1). Otro cuestionario es la versión de 24 preguntas para geriatría del Michigan Alcoholism Screening Test, que ha sido validado para el uso con ancianos hospitalizados. Éste es un instrumento mucho más voluminoso que el CAGE y puede ser más útil en seguimientos posteriores. Los resultados positivos requieren una evaluación más cuidadosa de los problemas de bebida actuales, entrevistas con el paciente y sus familiares, visitas domiciliarias, intercambiar opiniones con otros cuidadores y exámenes físicos y de laboratorio.

Intervención

Una vez establecido el diagnóstico, es importante presentar la información de forma completa y objetiva al paciente y su esposa u otros familiares cercanos o cuidadores, como importante punto de partida para llevar adelante un apropiado tratamiento. Es útil tranquilizar al paciente y a la familia ya que, en realidad, los ancianos con problemas con la bebida han tendido a desenvolverse tan bien o mejor que los pacientes jóvenes en variados contextos de tratamiento.

TRATAMIENTO DEL ABUSO LEVE Y CIRCUNSCRITO
En casos leves y, especialmente, en bebedores «en riesgo» que no han tenido aún problemas importantes relacionados con el alcohol, el éxito puede alcanzarse, algunas veces, simplemente ofreciendo consejos para dejar de beber o abstenerse, acompañado por intervenciones sociales informales si son necesarias. Esta forma de «intervención breve» ha demostrado ser efectiva para reducir el consumo de alcohol en grandes bebedores ancianos en dos estudios estadounidenses (1999)

TRATAMIENTO DEL ABUSO O DEPENDENCIA MODERADA
La persona con un nivel de alcoholismo más importante debe ser incluida en un programa de tratamiento para pacientes ambulatorios, preferiblemente que ofrezca serevicios especializados para pacientes ancianos. Se han establecido programas con éxito en centros de salud mental y en programas generales de abuso de sustancias. Alcohólicos Anónimos también puede ser una alternativa útil, en particular si hay grupos específicos de edades similares. La participación activa de la familia en el tratamiento mejora el cumplimiento y los resultados. La desintoxicación gradual ambulatoria a menudo se realiza sin recurrir a medicaciones ni ingresos hospitalarios. El uso del fármaco disuasivo disulfiram puede ser arriesgado, pero la naltrexona parece ser segura en geriatría y es prometedora para reducir la gravedad e importancia de los períodos de abstinencia. Faltan informes sobre la seguridad y eficacia del acamprosato en ancianos, pero parece ser similar a la naltrexona para reducir el ansia de consumo (craving) y los períodos de abstinencia graves en esta población. En pacientes de edades variadas, los antidepresivos -tricíclicos e ISRS- parecen afectar favorablemente el consumo de la ingesta en alcohólicos con depresión comórbida, pero hay pocos datos de que estos agentes impidan la ingestión de bebida en pacientes no deprimidos.

TRATAMIENTO DE LA DEPENDENCIA GRAVE
Los casos más serios y los pacientes ambulatorios cuyo tratamiento ha fracasado deben ser remitidos a una unidad de ingreso para el tratamiento del alcoholismo. Si se presentan complicaciones médicas o psiquiátricas graves, o si se presumen o se presentan síntomas de abstinencia, el tratamiento inicial en una unidad de ingreso aguda médica o psiquiátrica está garantizado. Ante una demencia u otro trastorno psiquiátrico importante coexistente, el consumo excesivo intratable puede forzar el ingreso de estos pacientes en una residencia, donde, por desgracia, los pacientes alcohólicos no siempre son bienvenidos.
En unos pocos lugares de EE.UU se han establecido hogares «adoptivos» y otras rersidencias «libres de alcohol», provistos de personal formado de forma adecuada en la recuperación de pacientes alcohólicos.

OTRAS APROXIMACIONES
Los grupos sociales para la rehabilitación de pacientes alcohólicos ambulatorios están indicados para la mayoría de las personas no disminuidas por una demencia grave, psicosis crónica o trastornos graves de la personalidad. Sin embargo, en grupos heterogéneos de Alcohólicos Anónimos o de tratamiento clínico, las personas ancianas pueden sentirse ofendidas por la falta de respeto o la revelación de comportamientos antisociales pasados por parte de los miembros más jóvenes. Las personas mayores es más probable que se comprometan satisfactoriamente si el grupo está formado por personas de su misma edad y conducido de manera tranquila y emocionalmente adecuada. Los vínculos igualitarios y compartir recuerdos son, probablemente, factores importantes en la permanencia. Los debates abiertos sobre los problemas personales y familiares a menudo se presentan después de varios meses de discursos más superficiales. La psicoterapia cognitivo-conductual y los métodos educacionales, utilizando técnicas muy específicas de asistencia para manualidades, han mostrado ser muy útiles con ancianos alcohólicos. Los pacientes con demencia o psicóticos crónicos se tratan mejor en un hospital psiquiátrico de diá o en programas de visitas a domicilio. Aquellos con trastornos de la personalidad o enfermedades mentales importantes se tratan mejor de forma individual en una clínicapsiquiátrica para pacientes ambulatorios, de preferencia junto con un grupo de alcoholismo.

MONITORIZACIÓN DEL CONSUMO DE ALCOHOL Y DROGAS
En los sistemas ambulatorios es deseable monitorizar el consumo de sustancias en los ancianos en recuperación por problemas con la bebida. Esta monitorización debe ser conducida con el espíritu de asistir más que de molestar. Los pacientes, sus familiares y los compañeros del grupo (que pueden establecer vínculos sociales fuera de las reuniones) deben ser regularmente interrogados y alentados a ofrecer de froma espontánea información acerca de «deslices» con la bebida. No debe esperarse que la realización aleatoria y sin anuncio previo de pruebas de aire espirado y orina pueda descubrir casos de reincidencia con la bebida o el uso secreto de drogas psicoactivas. Sin embargo, es recomendable realizar estas pruebas por el «mensaje» fuerte que transmite a los pacientes acerca de que el personal procura ser lo más meticulosos posible para monitorizar los esfuerzos. A menudo los alcohólicos mayores en tratamiento que reanudan el consumo de bebida son propensos a apartarse del grupo de encuentro. En estas circunstancias, una visita al domicilio realizada por el líder del grupo puede aclarar si ha ocurrido una recaída.

1 comentario

  1. Mi hermano se encuentra en un tratamiento de drogas y alcohol, sus problemas de conducta han sido severos y nos ha afectado muchisimo como familia. Comparto esta informacion para que sepan que es necesario tratar correctamente la drogadiccion y el alcoholismo ya que es un problema grave y se necesita de ayuda profesional. Hoy mi hermano intenta desintoxicarse por completo y esto ha sido lo mas dificil al momento ya que la fuerza de voluntad es basica. La intervencion del centro de rehabilitacion en el que se encuentra ha sido bastante buena y se los recomendaria a quienes necesiten de ayuda, este lugar esta cerca a Santiago en la RM, su sitio web es http://www.cipaf.cl Les deseo lo mejor a quienes tengan los mismos problemas en su familia, mucho animo y esperanza que con ayuda siempre se puede.
    Matias

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