Diagnóstico psiquiátrico

En años recientes, la gran mayoría de los pacientes “graduados” de los hospitales psiquiátricos presentaban esquizofrenia. El diagnóstico de psicosis afectiva se encuentra, a cierta distancia, en segundo lugar, seguido por una pequeña cantidad de otros diagnósticos, entre los que se incluyen trastornos del aprendizaje, de personalidad, y otros trastornos orgánicos diferentes de la enfermedad de Alzheimer en el momento de la admisión. En alguno de ellos sobreviene la demencia. Un estudio con todos los pacientes de Shenley Hospital proporciona cifras ilustrativas: 524 de los 635 pacientes residentes de, por lo menos, un año fueron diagnosticados de esquizofrenia, siendo pocos más los hombres que las mujeres; 47 de ellos cumplían los criterios de St. Louis para el diagnóstico primario de trastorno afectivo, preponderantemente mujeres. En Glenside (1987), el 76% de los pacientes residentes durante 5 años o más padecían esquizofrenia, en comparación con el 5% que presentaba demencia. En 1990, los pacientes con esquizofrenia en Glenside habían descendido al 65% y la proporción de pacientes con demencia había aumentado al 10%, lo que refleja el fallecimiento de muchos de los pacientes de larga estancia con esquizofrenia y una mayor longevidad de los pacientes con demencia. La población comparable (1983) presentó un 74% de esquizofrenia, un 7% de demencia senil primaria, y un 5% de trastorno afectivo primario.
Las comunicaciones de estos estudios, como es casi habitual, no proporcionan las cifras de la población “graduada” como tal. Un hallazgo frecuente es el predominio relativo de hombres entre la población de larga estancia, lo que concuerda con los datos de un pronóstico relativamente mejor de esquizofrenia en mujeres, pero esta diferencia por sexos tiende a ser más importante a corto plazo, y no tanto a muy largo plazo. En general, la mayor longevidad de las mujeres debería reducir o revertir este predominio en los “graduados” mayores de 65 años.
Los estudios realizados en hospitales revelan otra minoría, pero significativa, de subgrupos diagnósticos entre los “graduados” hospitalarios, los pacientes con trastornos del aprendizaje, los cuales habían recibido anteriormente atención en hospitales para débiles mentales. Se han registrado similares diagnósticos entre los “nuevos pacientes de larga estancia. Llamativamente, un estudio de 1976 encontró pocas diferencias entre los 15 hospitales estudiados (la esquizofrenia, 44,4%, fue menos frecuente, y los trastornos afectivos, 15,8% más frecuentes que en los “”graduados” hospitalarios).
El modo en que los jóvenes con enfermedades psiquiátricas distintas de esquizofrenia progresan a la edad avanzada parece que ha sido poco estudiado en los años recientes, aunque está demostrado un exceso de mortalidad. Tampoco es fácil encontrar información en la bibliografía psicogeriátrica sobre la importancia de los antecedentes psiquiátricos antes de la vejez. Las revisiones de la evolución y cronicidad del trastorno afectivo (1988) han destacado la aparición frecuente del curso crónico de la depresión, en particular en mujeres. Se afirma que un antecedente de depresión constituye un factor de riesgo para presentar dicha enfermedad en etapas tardías de la vida, y se afirma con frecuencia que en el trastorno afectivo recurrente los episodios de enfermedad se tornan más prolongados y los intervalos entre los episodios de las recaídas en trastornos unipolares o bipolares se acortan a medida que aumenta la edad, pero estos axiomas clínicos familiares no parecen haber sido estudiados en investigaciones recientes. Tampoco se sabe en qué medida la depresión de inicio temprano puede considerarse un factor de riesgo para el desarrollo posterior de demencia, y la situación es confusa respecto de la frecuencia con la que la depresión es un síntoma prodrómico de la demencia incipiente. Un estudio de la población sueca (1999) con pacientes de 85 años mostró un mayor riesgo de demencia con antecedentes de depresión mayor de inicio temprano (antes de los 65 años) pero no en la depresión de inicio tardío. Otros estudios no proporcionan un claro consenso. Un estudio de 1998 encontró un precedente de enfermedad psiquiátrica prolongada, y aparentemente no relacionado con el inicio de la demencia, en el 12,5% de los 559 sujetos con demencia ingresados en el registro de casos de demencia de Camberwell, comparado con el grupo control emparejado que mostró un 3,4% con antecedentes de enfermedad psiquiátrica antes de los 70 años, una diferencia muy significativa de una relación de probabilidades de 3,6. La importancia de las alteraciones de la sustancia blanca en la RM, si se detectan antes de los 65 años, para la posterior evolución del grupo de ancianos, en quienes dichas lesiones parecen asociarse con una pobre función cognitiva todavía es incierta respecto de la evolución de la depresión (1998).

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