Enfermedades cardiovasculares en mujeres

Cada año mueren más mujeres por enfermedad cardiovascular que por cualquier otra enfermedad, a pesar de que se preocupan más por tener un cáncer de mama que por una cardiopatía. Las mujeres con cardiopatía pueden acudir con un cuadro bien distinto al de los varones, tienen unas características fisiopatológicas propias y unos perfiles de relación beneficio-riesgo característicos cuando reciben los tratamientos de uso habitual. En las mujeres, la cardiopatía depende mucho más de la edad que en los varones, de forma que las mujeres con enfermedad cardiovascular son mayores y con más enfermedades asociadas.

Sexo y mecanismos de la enfermeda cardiovascular (editar)

Vasculopatía aterosclerótica (editar)

Hemostasia, trombosis e ictus (editar)

Arritmias (editar)

Insuficiencia cardíaca

Síndromes clínicos e historia natural

Las mujeres desarrollan IC a una edad posterior que los varones, con probabilidad menor de haber tenido un infarto de miocardio previo y más de tener HTA, diabetes y obesidad. El alcohol es más tóxico para el miocardio femenino.
El diagnóstico de la IC es más difícil en las mujeres, en parte por la mayor prevalencia de retención de líquidos y disnea de origen no cardíaco. Las mujeres a las que se prescriben diuréticos cumplen los criterios diagnósticos de IC con menor frecuencia que los varones, diferencia relacionada con tasas mayores de obesidad femenina y que no se explica solamente por la presencia de alteraciones diastólicas. Después de establecer el diagnóstico de IC, los varones se someten con mayor frecuencia al estudio eco, a la prueba de esfuerzo y al cateterismo, y tienen más probabilidades de ser derivados a un especialista.
La IC con función sistólica conservada tiene mejor pronóstico que la asociada a disfunción sistólica, aunque su mortalidad es cuatro veces mayor que la de los que no tienen IC; es igual que la de los pacientes con disfunción sistólica. Por tanto, tienen un mejor pronóstico las mujeres con IC.

TRATAMIENTO MÉDICO
Los IECAs reducen la mortalidad y morbilidad en la disfunción sistólica en los varones, y también en las mujeres, aunque en menor grado. Los acontecimientos adversos son más frecuentes en las mujeres tratadas con un IECA (quizás por no tener en cuenta el tamaño corporal en el tratamiento).
Los betabloqueantes parecen ser igual de eficaces en la disfunción sistólica y síntomas de IC, en ambos sexos.
En cuanto a la digoxina, hay aumento de la mortalidad, con reducción de las hospitalizaciones menor que en varones. Este efecto puede deberse a las concentraciones mayores de digoxina sérica que se alcanzan en las mujeres. No obstante, aparece un aumento del riesgo de muerte por IC y de muerte por otras causas no cardiovasculares, que es difícil de explicar únicamente por la toxicidad del tratamiento médico.
Los diuréticos se asocian a un riesgo mayor de hipopotasemia en las mujeres (riesgo mayor de arritmia yatrógena).
Se están estudiando nuevos fármacos (en el bloqueo de la aldosterona o los tratamientos usados en la descompensación aguda, como los péptidos natriuréticos, los inotropos o los inodilatadores por vía iv).

TRATAMIENTOS QUIRÚRGICOS Y TRASPLANTE
Son muchas menos mujeres que varones las sometidas a un trasplante, lo que se debe a la mayor edad media de las mujeres con IC y también a las diferencias en cuanto al deseo del trasplante por los pacientes. Las restricciones que se usan habitualmente por la edad y el peso corporal reducen en número de mujeres elegibles. No hay datos específicos sobre el uso o la evolución de los procedimientos quirúrgicos de alto riesgo o de los dispositivos de asistencia ventricular en mujeres.

Algunos aspectos sobre la muerte y la agonía para las mujeres

Las mujeres se enfrentan a las enfermedades crónicas o terminales de distinta forma que los varones; están más preocupadas por la comodidad y tienen más miedo a la tecnología y al sufrimiento que conlleva su uso, evitando los tratamientos que perciben como heroicos o experimentales. Las mujeres y varones con IC y discapacidad crónica eligen una mejor calidad de vida antes que una vida más larga. Aunque la cardiología se ha centrado, quizás de forma justificada, en mayores avances destinados a salvar vidas, cada vez se presta más atención a los tratamientos que mejoran la vida, aunque no necesariamente la prolongan. Los aspectos relacionados con los cuidados paliativos y el bien morir de los pacientes con enfermedades cardíacas sigue siendo un campo relativamente inexplorado en ambos sexos.

Referencias

Sweitzer NK, Douglas PS. Enfermedades cardiovasculares en mujeres. En: Zipes DP, Libby P, Bonow RO y Braunwald E, coordinadores. Tratado de Cardiología. 7ª ed. Madrid: Elsevier; 2006. p. 1951-64.

2009

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