Esquizofrenia de inicio juvenil

Introducción

Debido a la mejor atención reciente de los que sufren un trastorno mental grave desde la juventud, el número de estos pacientes, sobre todo esquizofrénicos que alcanzan la edad avanzada, es cada vez mayor. Estas personas constituyen un grupo heterogéneo tanto desde el punto de vista de sus características clínicas como del lugar y condiciones donde residen y de sus necesidades de servicios.
La información disponible es escasa. Las búsquedas bibliográficas muestran que sólo un 1% de la literatura sobre esquizofrenia está referida a los ancianos.

Extensión del problema

Existe como decimos poca información sobre la prevalencia de trastornos psicóticos graves de inicio precoz en la edad avanzada. Dependiendo en gran medida de la localidad donde se trate y de las políticas asistenciales aplicadas en este espacio geográfico concreto, estos pacientes se encontrarán en menor o mayor número viviendo en el medio hospitalario, en la comunidad o en el medio residencial institucional. Los datos son incompletos, ya que la mayoría de los escasos estudios han abordado el problema circunscribiéndose sólo a uno de estos ámbitos. Una revisión de estudios de prevalencia de esquizofrenia a partir de los 60 años (1980) aporta cifras entre el 0 y el 2,2% con una mediana del 0,32%. Probablemente sean cifras conservadoras ya que muchos pacientes en situación estable suelen ser difíciles de incluir en este tipo de estudios.
Una cifra razonable de prevalencia es alrededor del 1% de los mayores de 65 años. La proporción de esquizofrénicos ancianos respecto al total de esquizofrénicos ronda actualmente el 13%, con una previsión del 18% hacia el año 2020.
En España la enorme variabilidad en el tratamiento y atención que han recibido los enfermos crónicos graves hace extraordinariamente difícil su cuantificación. Existen aún muchos pacientes que han envejecido en el hospital psiquiátrico y allí permanecen. En las zonas geográficas más sujetas a la denominada reforma psiquiátrica una parte de estos pacientes están viviendo fuera del hospital, sobre todo en residencias de ancianos o con la familia, en los no tan frecuentes casos en que la tienen y la aceptan. Persiste a pesar de ello un grupo de pacientes cuyo problema se ha hecho desaparecer simplemente cambiándolo de nombre, y se les ha recluido en las llamadas eufemísticamente unidades de psicogeriatría de los hospitales psiquiátricos, reconvirtiendo alas del hospital en residencias que albergan una población de pacientes “a extinguir” ya que, en la práctica, los nuevos ingresos en ellas están vetados. En otras ocasiones se ha trasladado la responsabilidad asistencial a la red de servicios sociales, ingresando a los pacientes en sus residencias geriátricas. Los pacientes que viven en residencias geriátricas suelen ingresar en ellas con menor edad que las personas sin esta enfermedad y la estancia en ellas también suele ser más larga. El paso a la residencia suele suponer la salida de la red sanitaria, con lo que pierden habitualmente la atención psiquiátrica especializada, que, en mayor o menor medida, siguen necesitando.

Evolución a largo plazo de la esquizofrenia

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