Exploración de un síndrome anémico

Se entiende por anemia la disminución de la concentración sanguínea de hemoglobina, independientemente de la cifra de eritrocitos. La sintomatología clínica asociada a la anemia depende de su intensidad, la velocidad de instauración, y la causa que la haya originado. Signos y síntomas generales, comunes en las difererentes anemias, son la palidez de piel y mucosas, la astenia, las palpitaciones, la disnea o dificultad para la concentración. Al enfrentarse a una posible anemia hay que plantearse, de manera secuencial, varias cuestiones, y responderlas:

  1. ¿Existe anemia?
    Como se ha mencionado anteriormente, la existencia de anemia viene determinada por la disminución de la concentración de hemoglobina y no por un descenso del número de hematíes. No obstante, hay que tener en cuenta la posibilidad de que existan artefactos de laboratorio (generalmente por problemas con la extracción, dilución de la muestra, aglutinación), por lo que se recomienda confirmar la anemia de nueva aparición, sobre todo si es de intensidad considerable y no existe una causa evidente, con una nueva muestra.
  2. ¿Que características tiene?
    Para la caracterización semiológica de una anemia se suelen utilizar dos parámetros (tablas 1 y 2):

    • El tamaño de los hematíes (según el volumen corpuscular medio): pueden ser de tamaño pequeño (anemia microcítica), de tamaño normal (anemia normocítica), o de tamaño grande (anemia macrocítica)
    • La capacidad de regeneración de la médula ósea (reticulocitos en sangre periférica): si la médula ósea incrementa la producción de precursores de la serie roja (anemia regenerativa), o no (anemia arregenerativa)
  3. Tabla 1. Clasificación de las anemias según el volumen eritrocitario (VCM)
    Anemias microcíticas (VCM menor de 83 fl) Anemia ferropénica
    Talasemias y otras hemoglobinopatías
    Anemia sideroblástica
    Anemia asociada a enfermedades crónicas (a veces)
    Anemia por intoxicación por plomo
    Esferocitosis hereditaria
    Anemias normocíticas (VCM 83-97 fl) Anemia por enfermedades crónicas (la mayoría)
    Anemias hemolíticas
    Anemia aplásica (la mayoría)
    Anemia por hemorragia aguda
    Anemias macrocíticas (VCM mayor de 97 fl) Anemias megaloblásticas
    Síndromes mielodisplásicos
    Alcoholismo

    Hepatopatías crónicas
    Hipotirodismo
    Anemia aplásica (algunos casos)
    Tabla 2. Clasificación etiopatogénica de las anemias
    Anemia regenerativa Anemia posthemorrágica
    Anemia hemolítica congénita: membranopatías, hemoglobinopatías, enzimopatías
    Anemia hemolítica adquirida: inmunitaria, tóxica, mecánica, hiperesplenismo
    Anemia arregenerativa Insuficiencias medulares: anemia aplásica, síndromes mielodisplásicos, mielofibrosis, infiltración tumoral de la médula ósea
    Anemias carenciales: déficit de hierro, vitamina B12, ácido fólico
    Anemia inflamatoria (por mala utilización del hierro)
    Hipotiroidismo y otras deficiencias hormonales
  4. ¿Cual es el mecanismo patogénico?
    En este punto se dispone de un enorme abanico de exploraciones complementarias, por lo que el conocimiento del carácter microcítico/normocítico/macrocítico o regenerativo/arregenerativo resulta de gran ayuda para dirigir el estudio. Una exploración útil en la valoración de toda anemia es la visualización al microscopio de una extensión de sangre periférica. Para descartar una anemia carencial está indicado realizar una determinación de hierro (interesa conocer también la capacidad de fijación de la transferrina y los niveles séricos de ferritina), ácido fólico o vitamina B12. Cuando se sospecha una anemia hemolítica resulta útil la determinación de biloirrubina, LDH, haptoglobina o hemosiderinuria
  5. ¿Cual es la causa fundamental?
    En toda anemia es imprescindible la realización de un diagnóstico causal. Por ejemplo, en el caso de la anemia ferropénica debe realizarse una valoración ginecológica en mujeres en edad fértil, o un estudio digestivo en pacientes varones y mujeres postmenopáusicas. En las anemias hemolíticas hay que investigar si son de carácter congénito o adquirido. En este último caso, la positividad del test de Coombs indica un origen autoinmune. Para el diagnóstico etiológico de una anemia hemolítica congénita puede ser útil, aparte de observar la morfología característica (esferocitos, estomatocitos, acantocitos, células falciformes, etc.), comprobar la fragilidad osmótica e investigar la presencia de una hemoglobina anormal (talasemias, hemoglobinopatías). Por último, en ocasiones el diagnóstico etiológico de un síndrome anémico requiere la realización de un medulograma/biopsia ósea (hemopatías malignas, anemia aplásica, infecciones parasitarias, etc.)

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