Fiebre tifoidea

Enfermedad sistémica febril causada por Salmonella typhi.

Diagnóstico microbiológico

EXAMEN MICROSCÓPICO
Permite detectar bacilos gramnegativos en abscesos y bilis, pero no es específico.
CULTIVO

  • Hemocultivo positivo precozmente y en general durante los primeros 10 días. Más exactamente: en el 93% de los casos en la primera semana, en el 79% en la segunda, y la mitad de enfermos en la tercera. El cultivo tarda 24 horas en crecer, generalmente 48 horas.
  • Coprocultivo. En la segunda y sobre todo en la tercera semana, suelen ser positivos con más frecuencia que el hemocultivo. Sirve especialmente para seguir la eliminación de bacterias en convalecientes y para la detección de portadores.
  • El mielocultivo (médula ósea por punción esternal) proporciona mayor número de resultados positivos que el hemocultivo, y puede emplearse sin dificultad ni peligro cuando aquél no sea posible.
  • Urocultivo. Es positivo a partir de la segunda semana en el 30% de los casos.

DIAGNÓSTICO SEROINMUNOLÓGICO
Seroaglutinación (reacción de Gruber-Widal) positiva a partir de la segunda semana. Tiene valor clínico indudable un valor igual o superior a 1/100, pero incluso cifras de 1/60 pueden tenerlo en los no vacunados. Interesa, sobre todo, el aumento sucesivo del nivel de aglutinación, que en los vacunados crece escasamente con motivo de un proceso febril. Sólo tienen valor comparativo los exámenes repetidos en el mismo laboratorio. En todos los casos conviene examinar por separado el nivel de aglutinación al antígeno O (somático) y el antígeno H. Las aglutininas H pueden encontrarse incluso a valores altos durante meses en vacunados o antiguos tifoídicos con motivo de enfermedades febriles incurrentes. Las aglutininas O tienen, en cambio, un valor decisivo incluso a niveles bajos. Generalmente se admite como demostración de la infección una aglutinación al 1:100 con antígeno O y al 1:500 con antígeno H, pero no pueden fijarse cifras seguras, pues varían en cada caso. Los valores a 1:40 frente a O y al 1:100 frente al H son tan definitivos, en los no vacunados, como un hemocultivo. En los niños faltan a veces las aglutinaciones frente al antígeno O. la aglutinación al antígeno Vi (positiva a partir de la dilución 1:10) tiene un interés casi exclusivamente epidemiológico (portadores). Actualmente se emplean técnicas de ELISA o bien anticuerpos monoclonales para detectar antígenos de Salmonella typhi. La fijación de complemento tiene valor diagnóstico, pero suele usarse pocas veces. Tiene, sobre todo, interés epidemiológico, para el reconocimiento de portadores.

Alteraciones analíticas de interés

HEMOGRAMA
INCUBACIÓN. Cifra leucocitaria normal con neutrofilia. PRÓDROMOS. Ligera leucocitosis neutrófila, inicial fugaz, que suele pasar inadvertida. PERÍODO DE ESTADO. Leucopenia progresiva típica (5.000-2.000, o menos), cuyo grado constituye un índice de gravedad. FÓRMULA LEUCOCITARIA. Neutrófilos disminuidos de forma absoluta con marcada desviación a la izquierda (las formas jóvenes, en cayado, llegan a doblar o triplicar la proporción de segmentados). Este hecho constituye uno de los datos más característicos del hemograma en la fiebre tifoidea, hasta el punto de que su inexistencia en los priemros 10 días hace muy dudoso el diagnóstico. Los polimorfonucleares muestran granulaciones tóxicas, aunque no muy abundantes. Desaparición de los eosinófilos en las 2 primeras semanas. Anemia discreta o moderada (normocítica, normocrómica) que va acentuándose conforme avanza la enfermedad. VSG discretamente acelerada: 15-30 mm si no existen complicaciones. En los primeros días puede ser completamente normal y suele acelerarse hacia el final de la enfermedad. CONVALECENCIA. Retorno a cifras leucocitarias normales. Eosinofilia. COMPLICACIONES. Intensificación de la anemia en el caso de hemorragias digestivas. Rápida leucocitosis, neutrofilia y desviación a la izquierda acusada (p. ej., peritonitis por perforación, parotiditis, flebitis, colecistitis, etc.). PRONÓSTICO. Son signos de gravedad la intensidad de la leucopenia, la prolongación de la eosinofilia, la presentación de una linfopenia, además de neutropenia, y la falta de leucocitosis franca ante una complicación.

Recomendaciones

En esta infección, como en pocas, el simple hemograma resulta sumamente orientador. Para el diagnóstico bacteriológico directo puede recurrirse al hemocultivo en la primera semana y a la seroaglutinación a partir de la segunda semana, pero es recomendable practicar simultáneamente ambas técnicas en todos los casos.

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