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Inflamación y reactantes de fase aguda

diciembre 27th, 2009 Posted in Cardio XXI, Exploración

Los procesos inflamatorios de cierta entidad repercuten en todo el organismo, aumentando, entre otras manifestaciones, los reactantes de fase aguda. Su determinación es importante en la práctica clínica para diferenciar cuadros funcionales de procesos con compromiso orgánico.
La inflamación acompaña a cuadros muy diversos que incluyen la infección, las vasculitis y conectivopatías, los traumatismos, las neoplasias y la isquemia. Cursa con una serie de modificaciones adaptativas de orden metabólico, vegetativo, hematológico y hormonal que contribuyen a la defensa del organismo, tanto en situaciones agudas como crónicas.
Los reactantes (o proteínas) de fase aguda son productos sintetizados principalmente en el hígado cuyas concentraciones séricas varían significativamente por efecto de las citocinas generadas en la inflamación. Pueden ser positivos o negativos si su concentración plasmática aumenta o disminuye al menos un 25% durante los estados inflamatorios.
Las proteínas positivas de fase aguda incluyen la proteína C reactiva (PCR), la ceruloplasmina, las fracciones del complemento, el fibrinógeno, la ferritina, la alfa1-antitripsina, la haptoglobina, la hepcidina y el amiloide A sérico, entre otros. Por el contrario, las proteínas que disminuyen en la inflamación (negativas) incluyen la albúmina, la transferrina, la transtiretina y algunas fracciones del complemento (especialmente el C3 que disminuye en las glomerulonefritis postestreptocócica y lúpica).
Las principales citocinas que median la reacción inflamatoria e intervienen en la inducción de la reacción de fase aguda son la interleucina 6 (IL-6), IL-1beta, interferón gamma (INF-gamma), factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa), y el factor transformador del crecimiento beta (TGF-beta).

Efectos biológicos

Las manifestaciones clínicas más frecuentemente encontradas en los procesos inflamatorios son:

La reacción inflamatoria es un proceso finamente regulado. Existen mecanismos de control que limitan la duración de la reacción y modulan su intensidad evitando una activación desmesurada que podría causar importante daño tisular y trastornos hemodinámicos generalizados conducentes a shock. Los reactantes de fase aguda desempeñan una función importante en el control de la inflamación.
La PCR puede tener funciones proinflamatorias al activar el complemento e influir en la producción de citocinas, pero también puede tener efectos antiinflamatorios al reducir la adhesión al endotelio de neutrófilos. La hepcidina disminuye la absorción intestinal de hierro y favorece la movilización del hierro del sistema reticuloendotelial y puede explicar, en parte, la característica anemia de la enfermedad inflamatoria, con disminución del hierro sérico y elevación de la ferritina. La haptoglobina y la alfa1-antitripsina en ocasiones ejercen una función antioxidante y de esta forma evitan el daño producido por el estrés oxidativo. El amiloide A sérico es una apolipoproteína de síntesis hepática cuya función proinflamatoria induce la adhesión endotelial y la quimiotaxis de linfocitos y mononucleares; en procesos crónicos su depósito tisular lleva al desarrollo de amiloidosis secundaria (AS).

Utilidad clínica

Los marcadores de inflamación más utilizados en la práctica diaria son la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la PCR. Aunque no son específicos de ninguna enfermedad su determinación proporciona información útil en el diagnóstico diferencial de enfermedades inflamatorias frente a las no inflamatorias y en la valoración de los efectos del tratamiento.

VSG
Es una prueba fácil y simple de realizar que representa una medida indirecta de los reactantes de fase aguda. Se basa en la observación de la velocidad de descenso de los eritricitos en una muestra de sangre tratada con anticoagulantes y colocada en una columna vertical durante 1 y 2 horas. El ritmo de descenso de los eritrocitos guarda relación directa con los niveles de fibrinógeno y de gammaglobulinas, influyen igualmente el grado de anemia y la forma y el tamaño de los eritrocitos. Los niveles son mayores en mujeres que en varones. Los valores superiores a 100 mm/h suelen encontrarse en pacientes con polimialgia reumática/arteritis de la temporal, mieloma múltiple, tuberculosis, vasculitis y endocarditis.
VN. Menores de 50 años (varones 0-15 mm/h, mujeres 0-20 mm/h). Mayores de 50 años (varones 0-20 mm/h, mujeres 0-30 mm/h).

PCR
Se sintetiza en el hígado. A diferencia de la VSG, sus niveles cambian rápidamente según la evolución del proceso. Niveles inferiores a 1 mg/dl son considerados como normales, sin embargo determinaciones entre 0,3-1 mg/dl pueden presentarse en formas leves de inflamación. En adultos los valores superiores a 10 mg/dl se asocian a infecciones bacterianas en el 80% de los casos. Es más útil que la VSG en relación con el grado de actividad de la enfermedad en pacientes con artritis reumatoide. Sin embargo, en algunos pacientes con lupus eritematoso sistémico los valores de PCR son normales y en estos casos puede ser más útil la determinación de la VSG. En pacientes con enfermedad cardiovascular se han descrito niveles elevados de PCR em asociación con un mayor riesgo de acontecimientos isquémicos. Se ha señalado que en algunos pacientes con neoplasia (linfoma de Hodgkin y cáncer colorrectal) la PCR puede servir como indicador pronóstico.

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