Neumocistosis

Infección producida por Pneumocystis carinii (recientemente P. jiroveci), microorganismo de posición taxonómica incierta durante muchos años, que recientemente ha sido incluido entre los hongos a partir de estudios de su genoma. A pesar de ello se mantiene la nomencleatura correspondiente a su ubicación anterior (Protozoa) para referirnos a sus formas evolutivas (formas tróficas y quistes). Causa una enfermedad pulmonar subaguda que corresponde a una neumonía intesticial grave en individuos conocida inicialmente como «neumonía intersticial por células plasmáticas», y afecta especialmente a sujetos con deterioro de la inmunidad celular, como prematuros con inmunodeficiencias congénitas, pacientes oncohematológicos, trasplantados en tratamiento inmunosupresor, y especialmente pacientes con SIDA. Hasta 1980 se habían publicado solamente unos 200 casos de neumocistosis, en niños prematuros con inmunodeficiencias primarias, y en otros pacientes inmunodeprimidos, como enfermos trasplantados y oncologicos. A partir de 1981-82, coincidiendo con la aparición del SIDA, se observó un importantísimo aumento de la ferecuencia de esta infección a expensas de este tipo de enfermos. El ser humano y algunos animales son portadores permenentes de este organismo, que permenecería inactivo hasta que se produce una deficiencia importante en los mecanismos de defensa, lo cual permitiría su multiplicación sin control, causando enfermedad, a la vez que se facilitaría la transmisión, por vía respiratoria, de un individuo a otro. El diagnóstico de laboratorio de la neumocistosis se realiza por demostración del microorganismo en diferentes muestras clínicas, especialmente muestras respiratorias obtenidas por lavado broncoalveolar y biopsias pulmonares.

Diagnóstico microbiológico

EXAMEN MICROSCÓPICO
Puede realizarse sobre diferentes muestras clínicas, aunque las más empleadas son el lavado broncoalveolar y el cepillado bronquial. El esputo se considera una mala muestra, y las biopsias de pulmón (punción, toracotomía, etc.), aún siendo muestras de gran calidad, no están indicados en la mayoría de las ocasiones. Algunas coloraciones convencionales como la de Giemsa permiten identificar los trofozoitos de P. carinii aunque se precisa cierta experiencia para su detección e identificación. La tinción de Gram no es adecuada, pues no permite visualizar ni los trofozoitos ni los quistes de este organismo. La constatación de los quistes de P. carinii exige el empleo de técnicas específicas que ponen de manifiesto la pared quística (en realidad pared celular del hongo), como la impregnación argéntica. Inicialmente se empleó la técnica de Gomori-Grocott, que posteriormente fue modificada, acortando notablemente el tiempo de ejecución (variante rápida), lo cual permite informar de los resultados en unas 2 horas. Otra técnica específica empleada en la actualidad corresponde a una prueba de inmunofluorescencia directa (demuestra la presencia de quistes), que emplea anticuerpos monoclonales y permite informar los resultados en 45-60 minutos. Se aconseja realizar siempre ambos tipos de pruebas, considerando la tinción de Grocott como técnica de referencia.
DETECCIÓN DE ANTÍGENO
Existe una prueba capaz de detectar (1-3)-beta-D-glucano, un componente común de la pared celular de algunos hongos como Aspergillus spp., Candida spp. y Pneumocystis carinii. Esta prueba (Glucatell ®) se emplea (aunque su uso no está muy extendido) paar diagnóastico de aspergilosis y candidiasis invasoras, y resulta de gran utilidad también para el diagnóstico de neumocistosis.
DIAGNÓSTICO SEROINMUNOLÓGICO
La demostración de anticuerpos específicos no se emplea como método diagnóstico. Si bien se han realizado algunos intentos, no existe ninguna prueba estandarizada en este sentido.

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