Prevalencia del trastorno de personalidad en los diversos ámbitos

En la comunidad
En un estudio, el 13% de los ancianos residentes en la comunidad recibieron la categoría diagnóstica de trastorno de personalidad; tanto hombres como mujeres con un trastorno de personalidad presentaron un registro más alto de consultas psiquiátricas previas. Cuando se comparó la prevalencia del trastorno de personalidad de esta cohorte con una muestra de sujetos más jóvenes, estos últimos presentaron una mayor prevalencia. No obstante, en la muestra de sujetos ancianos, los tipos de trastorno de personalidad paranoide, esquizoide y narcisista presentaron porcentajes más altos que los tipos antisocial, pasivo agresivo y límite.

Atención primaria
Los problemas concernientes a los trastornos de personalidad no figuran de manera significativa en los estudios de medicina general. Es más probable que requieran la atención en crisis los trastornos mentales orgánicos, la esquizofrenia y la depresión. En un estudio con pacientes “de riesgo” los sujetos debían ser juzgados como de “alto riesgo” para el trastorno de personalidad. Los pacientes en riesgo se compararon con aquellos que no lo presentaban, y se halló un peor estado de salud en siete de las ocho categorías empleadas. También se observó un mayor número de visitas ambulatorias, de visitas a urgencias e internamientos durante los 6 meses previos. Una proporción significativa de esta población pertenecía a los grupos de ancianos.
La atención está indicada si el trastorno de personalidad afecta o influye sobre otros factores importantes de salud en al ámbito de la medicina.

Pacientes ambulatorios
En un estudio, el 58% de los pacientes ambulatorios de psicogeriatría cumplían criterios de trastorno de personalidad, pero comparado con una muestra de pacientes jóvenes obtuvieron una prevalencia significativamente menor; en otro estudio, sólo a partir de los 70 años comenzaron a ponerse de manifiesto las diferencias.

Pacientes hospitalizados en psiquiatría
La prevalencia del trastorno de personalidad como diagnóstico principal para mayores de 64 años fue muy baja (0,8% para los hombres y 2,8% para las mujeres).
En conclusión:

  1. El diagnóstico principal de trastorno de personalidad es poco frecuente, tanto en las muestras de pacientes de la comunidad como en pacientes hospitalizados.
  2. Parece que los rasgos de personalidad afectan de manera dversa, incluso en los ancianos residentes en la comunidad.
  3. Desde un punto de vista nosológico los ancianos sufren menos problemas relacionados con la agresión y el control de impulsos: también son menos evidentes los rasgos antisociales.
  4. En el ambiente institucional, especialmente aquellos pacientes con una alta prevalencia de diagnósticos psiquiátricos en el eje I, también revelan una alta proporción de diversos tipos de trastorno de personalidad.
  5. No está claro hasta que punto la comorbilidad magnifica o exagera la manifestación de trastorno de personalidad. Es probable que la prevalencia comunicada de trastorno de personalidad en pacientes con trastorno orgánico cerebral pueda verse aumentada mediante el uso de cuestionarios informativos válidos.

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