Relaciones familiares y trastorno de personalidad

¿Puede identificarse y demostrarse que los rasgos desadaptativos produzcan algún efecto?
Existen grandes dificultades metodológicas para demostrar cualquier efecto en la personalidad. En un estudio con pacientes que acudieron por primera vez a un hospital de día, los pacientes que se comunicaron de manera más positiva, con educación, agradecimiento, y con trato de aceptación hacia las personas responsables de sus cuidados, obtuvieron a los 3 meses el mejor resultado. Si escogemos únicamente a los pacientes con demencia, se observaron mejores resultados en los sumisos que en los dominantes. Estos hallazgos indican, quizás indirectamente, la importancia de los aspectos del funcionamiento de la personalidad en el bienestar de los ancianos y los sujetos con demencia. Es evidente la necesidad de un estudio prospectivo con mediciones de la personalidad más válidas y objetivas, lo que llevaría a un asesoramiento y entrenamiento más efectivo de las personas responsables del cuidado de los ancianos. Por ejemplo, ¿podrías realizarse un entrenamiento más asertivo para los responsablees de los cuidados para por lo menos algunos pacientes demenciados? ¿Podría establecerse un programa conductual para recompensar con una comunicación positiva? Una mejor investigación en esta área aportaría ventajas teóricas y prácticas.
Pueden identificarse diversos rasgos de personalidad desadaptativos en los pacientes con demencia. Algunos de los patrones más frecuentes se describen a continuación.

Negación y seudoindependencia

Los pacientes con este patrón de reacción son observados con frecuencia cuando fracasan en sus mecanismos de afrontamiento. Pueden presentar desnutrición, abandono en el hogar, descuido de sus cuidados, y escasa higiene personal. El paciente puede mostrar una función cognitiva razonaablemente preservada, pero cualquier intento de sugerir la necesidad de ayuda o proporcionar más asistencia se topa con un rotundo muro de negación.
El pacientes suele decir: “hago las compras cada día…mi memoria está bien…me manejo bien con el dinero…cocino realmente bien…no sé por qué mi hija está tan preocupada por mí”. En realidad, el paciente suele estar debilitado, vive en un cuarto piso sin ascensor, no tiene comida en la despensa, le han cortado el suministro de gas por no pagar, y guarda el dinero debajo de mantas y colchones. Únicamente una crisis que derive en una institucionalización temporal o permanente resuelve la situación.


Reacciones paranoides

Son frecuentes en la demencia y en ocasiones son la presentación característica de un estado orgánico. El paciente malinterpreta algún ruido y explica que han entrado ladrones en su casa. Pierde objetos y luego realiza acusaciones de robo. Las visitas de extraños o incluso de familiares se convierten en el foco de una complot persecutorio. Dichas reacciones tienen también una función adaptativa puesto que brindan la esperanza de que cuando las amenazas externas hayan cedido, entonces podría esperarse una evolución favorable, aunque después de una larga batalla.

Suspensión, restricción de contactos y reducción de actividades

De muchas maneras, esta forma es una reacción adaptativa, por la cual el paciente disminuye las posibilidades de fracasar al enfrentarse al ambiente, y también de la misma manera la ansiedad resultante es menor. El paciente solamente lleva a cabo actividades simples y bien conocidas, soliendo rechazar los paseos y las salidas del hogar. Los conflictos surgen con frecuencia de las buenas intenciones de los amigos cuando éstos brindan variedad y estímulo a la vida del paciente. En ocasiones surgen ira, abuso y agresión, y finalmente los familiares se sienten heridos y rechazados.

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