Sodio plasmático

El sodio es el determinante primario de la osmolaridad plasmática y contribuye a la regulación del volumen extracelular. Los valores normales de sodio oscilan entre 135 y 144 mEq/l.

Hiponatremia

Definida como una concentracion plasmática de sodio menor de 135 mEq/l, adquiere, sin embargo, significado clínico con valores inferiores a 130 mEq/l. Es una situación relativamente frecuente en la clínica, que presenta una incidencia y una prevaelncia diaria de alrededor del 1 y 2,5% respectivamente en pacientes hospitalizados.
Ante un valor de sodio plasmático disminuido, podemos encontrarnos ante una de ls siguientes situaciones:

  1. Pseudohiponatremia
    Es importante para su diferenciación saber que en estos casos la osmolaridad plasmática no desciende

    • Hipertrigliceridemia intensa o hiperproteinemia importante – como en el mieloma -. En ella, estas sustancias de elevado peso molecular reducen el porcentaje relativo de agua de un volumen determinado de plasma, es decir, mientras que la natremia por volumen de plasma es baja, ésta, por volumen de agua plasmatica, es normal. Esta pseudohiponatremia, aunque frecuente con los antiguos sistemas de determinación, se ha subsanado con la aparición de nuevas técnicas de laboratorio
    • Situaciones en las que hay un exceso de sustancias osmóticamente activas en el espacio extracelular que no penetran fácilmente en las células como la glucosa (hipernatremia diabética), administración de manitol o la glicina. Esto provoca el paso de agua del espacio intracelular al extracelular induciendo una hiponatremia dilucional
  2. Hiponatremia verdadera
    Se acompaña de una disminución de la osmolaridad plasmática. Puede deberse a los siguientes mecanismos y causas:

Hipernatremia

Se considera hipernatermia una concentración plasmática de sodio superior a 144 mEq/l. Puede producirse en las siguientes situaciones:

  1. Pérdida de agua superior a la de sodio con disminución del volumen extracelular.
    • Pérdidas renales: diuresis osmótica inducida por manitol, glucosa o urea
    • Pérdidas extrarrenales:
      • A través de la piel por sudoración excesiva
      • A través del tubo digestivo por diarreas (sobre todo infantiles) y, en menor medida, vómitos
  2. Pérdida exclusiva de agua.
    • Pérdidas renales: diabetes insípida central (defecto total o parcial en la síntesis y/o secrección de ADH hipofisaria) y diabetes insípida nefrogénica (insuficiente respuesta renal a la ADH)
    • Pérdidas extrarrenales: a través de la piel y la respiración en los estados hipercatabólicos y febriles en los que coincidan aportes acuosos insuficientes
  3. Exceso de sodio: menos frecuente que las situaciones anteriores.
    • Iatrógeno, especialmente por administración de grandes cantidades de bicarbonato sódico durante maniobras de reanimación o acidosis láctica
    • Diálisis: por peparación inadecuada del líquido de diálisis

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