Tests de función hepática

Albúmina

La albúmina es una proteína de síntesis hepática, con una vida media de 19-21 días. Su producción depende de la función hepatocelular y de otros factores, como el adecuado aporte de aminoácidos, la presión oncótica plasmática y los valores de algunas citocinas (como la interleucina 6, que inhibe su síntesis). La hipoalbuminemia puede deberse a disminución de síntesis (insuficiencia hepatocelular), pérdida de proteínas (síndrome nefrótico, quemaduras, enteropatía pierde-proteínas) o aumento del catabolismo proteico (estados hipercatabólicos, tratamiento con glucocorticoides y en malnutrición proteica). En las hepatitis agudas, no suele disminuir por su gran vida media; sin embargo, en las hepatitis crónicas va disminuyendo con la progresión a la cirrosis. Su principal utilidad es como marcador pronóstico de función hepática en la cirrosis.

Tiempo de protrombina

El tiempo de protrombina se afecta por cambios en los valores de los factores de coagulación X, VII, V, II y I (todos ellos de síntesis hepática). En las enfermedades hepáticas, la mejor forma de expresarlo es en segundos sobre el valor de referencia (en los pacientes en tratamiento anticoagulante el INR o international normalized ratio es más correcto).
El tiempo de protrombina se eleva tanto en las enfermedades hepáticas agudas como crónicas y tiene valor pronóstico. También se eleva en las obstrucciones de la vía biliar, aunque en estos casos se suele normalizar tras la administración de vitamina K por vía parenteral. Otras situaciones en las que aumenta el tiempo de protrombina son el tratamiento con anticoagulantes orales, déficit de vitamina K (habitualmente malabsorción de vitaminas liposolubles) o en tratamiento con fármacos -antibióticos y fibratos- que reducen la producción de vitamina K (en todos estos casos, el tiempo de protrombina se normaliza con vitamina K parenteral) o cuando existe una coagulopatía de consumo.

Amoníaco

El amoníaco es un producto del metabolismo de los aminoácidos, que se elimina en el hígado a través de la síntesis de urea. Pueden encontrarse valores elevados de amoníaco en pacientes con hepatitis crónica o con cirrosis (en estos últimos, pueden correlacionarse con el grado de encefalopatía) o en otros pacientes con shunts portosistémicos. También aumenta en el síndrome de Reye o en los déficit enzimáticos del ciclo de la urea.
Los valores de amoníaco también son más elevados en niños, aumentan con el ejercicio físico o el tabaquismo, en los tratamientos con ácido valproico o glicina (usado en fluidos de irrigación en cirugía endometrial o de próstata), leucemia aguda, transfusión sanguínea, trasplante de médula ósea, sangrado digestivo o elevada ingesta proteica.
La determinación de los valores de amoníaco no debe realizarse de rutina. Puede ser especialmente útil en la valoración de pacientes con encefalopatía de origen no filiado. Habitualmente se recomienda hacer la determinación de amoníaco en sangre arterial (sus valores son más altos que los venosos y se correlacionan mejor con la función hepática) y separar el plasma de las células antes de 15 minutos (para evitar un aumento en los valores de amoníaco por el metabolismo celular).

Ácidos biliares

Los ácidos biliares se sintetizan en los hepatocitos, se conjugan con glicina y taurina y se excretan en la bilis. El 80-90% de los ácidos biliares se almacena en la vesícula biliar (y se elimina al tubo digestivo con la ingesta) y el resto se elimina al tubo digestivo continuamente. Los ácidos biliares se reabsorben en el ileon distal y pasan nuevamente al hígado por vía portal.
La concentración sérica de los ácidos biliares en ayunas es de 5-10 micromol/l. Está aumentada en las enfermedades hepáticas (exceptuando en los síndromes de Gilbert y de Dubin-Johnson). Son indicadores específicos y bastante sensibles de enfermedad hepática, pero no son específicos para distinguir entre distintas enfermedades hepáticas, ni tienen utilidad pronóstica. Por ello, en la actualidad se utilizan en pocos centros.

Otros tests cuantitativos de función hepática

Existen una serie de tests que, al menor teóricamente, evalúan la función hepática de forma más precisa que las pruebas bioquímicas anteriormente expuestas. Su uso es infrecuente y su utilidad es limitada.

PRUEBA DE LA BROMOSULFTALEÍNA
Se utiliza poco en la actualidad, porque puede producir reacciones anafilácticas graves. Consiste en administrar 5 mg/kg de bromosulftaleína por vía intravenosa y medir en el brazo contralateral la concentración del colorante a los 30 y 45 minutos (valor normal: 3-10%). este valor depende del flujo sanguíneo hepático, de la función hepatocelular y del flujo biliar, por lo que puede encontrarse alterado en distintas hepatopatías. Su único uso en la actualidad está en la distinción entre el síndrome de Dubin-Johnson y el de Rotor. En el primero, el valor a los 30 minutos es normal, pero hay un reascenso a los 45 minutos; en el segundo, el aclaramiento de bromosulftaleína es más lento, pero sin reascenso tardío.

VERDE DE INDOCIANINA
Este pigmento se administra por vía intravenosa (0,5 mg/kg). Los hepatocitos lo captan y lo eliminan sin conjugar a la bilis. Su aclaramiento depende de la masa hepática. Se ha utilizado para estimar el riesgo quirúrgico en pacientes con cirrosis y hepatocarcinoma; puede tener valor pronóstico en pacientes con cirrosis biliar primaria.

CAPACIDAD DE ELIMINACIÓN DE GALACTOSA
Mide el metabolismo de galactosa administrada por vía intravenosa (0,5 g/kg), en muestras seriadas de sangre obtenida durante 20-50 minutos. Puede tener valor pronóstico en la cirrosis biliar primaria y ayudar en la distinción entre colestasis intrahepática y extrahepática.

TEST DEL ALIENTO CON AMINOPIRINA
Tras administrar metilaminopirina marcada con C^14 por vía oral o intravenosa, se mide la radioactividad medida en el aliento durante 15 minutos. Estima la masa total del sistema microsomal oxidativo del hígado. Es normal en pacientes con ictericia obstructiva extrahpática. Puede tener utilidad pronóstica en pacientes con cirrosis.

MEGX
Tras la administración intravenosa de lidocaína (1 mg/kg), se toma una muestra de sangre a los 15 minutos y se mide el metabolito MEGX. Los valores alcanzados dependen del metabolismo hepático en el citocromo P450 y del flujo sanguíneo hepático. Se ha mostrado útil en la viabilidad de un órgano para trasplante hepático (haciendo el test al donante), en la predicción del desarrollo de fallo multiorgánico en pacientes críticos y en la valoracion de la regeneración hepática tras una hepatectomía.

ACLARAMIENTO DE ANTIPIRINA
Tras la administración oral de antipirina (15 mg/kg), se mide un metabolito en saliva a las 24 horas de la administración. Muy poco utilizado.

ACLARAMIENTO DE CAFEÍNA
Tras la administración de 280 mg. de cafeína por via oral, se miden los valores de cafeína en saliva durante 24 horas. Aunque es sencillo y seguro y es un parámetro fiable de la gravedad de la enfermedad hepática, apenas se usa, porque, al igual que el aclaramiento de antipirina, está sujeto a interacciones farmacológicas.

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